El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha cerrado este 2025 con un balance político que no puede calificarse de negativo, a pesar de acumular reprobaciones en el pleno municipal. Pese a su gobierno minoritario, con 10 concejales de un total de 41, el año que ha marcado la mitad del mandato se acaba con los presupuestos aprobados, aunque haya sido por la vía de la cuestión de confianza, y una esperada modificación de la ordenanza de convivencia pactada con Junts per Barcelona y Esquerra Republicana de Catalunya. Se trata de dos buenas calificaciones, reafirmadas por un Barómertro Municipal compaciente, que permiten al alcalde estrenar nuevo calendario para un preelectoral 2026 en el que se prevé que se vaya delimitando el panorama de candidatos de cara a las elecciones del 2027.

Y es que tener las cuentas de Barcelona para el año 2026 operativas desde el 1 de enero, activadas automáticamente el 29 de diciembre, es a la vez una muestra de su minoría, ya que se ha visto obligado a activar por segunda vez este mandato el comodín de la cuestión de confianza, pero también muestra la incapacidad de los contrarios de articular una alternativa, una carta que consolida un gobierno municipal que ya ha dejado atrás los planes para ampliar el ejecutivo una vez ha cerrado un acuerdo de colaboración preferente con los republicanos de Elisenda Alamany que ha comportado novedades como la creación de la figura de la comisionada del catalán, que ha recaído en Marta Salicrú.

El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, en una entrevista en el plató de ElNacional.cat / Foto: Montse Giralt

De hecho, Collboni afronta este 2026 como un año de traspaso, no en el sentido de que tenga un día más, que no es el caso, sino en el sentido de que servirá para llegar al año 2027 y a las elecciones municipales. "Este año que queda" fue la fórmula que utilizó el alcalde para referirse a lo que queda de mandato al final del pleno de la cuestión de confianza, seguro de la automatización de los presupuestos y con la garantía de que las cuentas de 2027, en el peor de los casos, serán una prórroga de las de 2026. En todo caso, en el balance del año que se cierra, Collboni se ha convertido en un referente europeo de las políticas de vivienda y ha insistido reiteradamente en que su objetivo es el de garantizar el derecho de los barceloneses a no marcharse de la ciudad.

Los retos de 2026: vivienda, arquitectura y el Tour

En cuanto a los retos de 2026, Collboni tendrá oportunidades para el lucimiento y la proyección internacional, como la capitalidad mundial de Arquitectura, un certamen que llenará de contenido todo el año y que será un escaparate de resonancia mundial, como lo ha sido este 2025 la FIL Guadalajarano exenta de polémica— o lo pretendía ser en 2024 la Copa América de vela. Precisamente, en el ámbito deportivo, la gran cita en Barcelona será la salida del Tour de Francia, previsto para el 4 de julio, una vez resuelto el conflicto por la eventual presencia del equipo Israel - Premier Tech, ahora llamado NSN Cycling Team, con sede en Catalunya y desvinculado de Israel.

Ahora bien, solo con lucimiento no se gobierna una ciudad, y en este sentido hay que tener en cuenta que el acceso a la vivienda se ha convertido ya en uno de los principales problemas de los barceloneses. Ya se ha dicho que Collboni quiere convertirse en el gran defensor del derecho a quedarse en la ciudad y en este sentido las políticas de vivienda forman el eje central de su acción de gobierno, con la cesión de suelo al Incasòl para la construcción de nuevos edificios, el anuncio —de hecho, promesa electoral para 2027— de no renovar las licencias de los 10.000 pisos turísticos de la ciudad en 2028, la construcción de nuevas promociones de vivienda así como el uso de herramientas como el tanteo y retracto para incorporar más vivienda social o la batalla europea a través de la iniciativa Mayors for Housing. Ahora bien, la anunciada reforma del 30% de reserva de vivienda protegida ha sido un fiasco por la falta de acuerdo con Junts per Barcelona. 

El alcalde de Barcelona, flanqueado por sus homólogos de Roma y París / Foto: Carlos Baglietto

En cuanto a la movilidad, el transporte público y el urbanismo, Collboni ha desarrollado políticas para favorecer los desplazamientos sostenibles, pero ha enfriado la conexión de las redes de tranvías, que, en el mejor de los casos, quedará para el próximo mandato. En urbanismo, ha frenado la construcción de más ejes verdes sin hacer realidad su promesa electoral de abrir como jardines públicos los interiores de manzana, especialmente del distrito del Eixample. De cara a 2026, además, el alcalde debe abordar la aplicación de la nueva ordenanza de civismo y hacer realidad la promesa no solo de hacerla cumplir, sino también la de conseguir cobrar las sanciones, en especial las aplicadas sobre los no residentes.

Panorama electoral: Collboni sale en la 'pole position'

Finalmente, en cuanto al panorama electoral de 2027, Jaume Collboni aspira a repetir como candidato del Partit dels Socialistes de Catalunya sin que ningún otro miembro de su partido le haga sombra. Además, cuenta con al menos dos ventajas respecto a las elecciones de 2023. La primera es la de iniciar la carrera electoral desde la alcaldía, que siempre es una buena posición de salida, y la segunda es que, cuatro años más tarde, Collboni se encontrará con un escenario de rivales muy diferentes de los de 2023, sin los alcaldes Xavier Trias y Ada Colau ni el ganador de las municipales de 2019, Ernest Maragall, como oponentes.

Cabe recordar que en las elecciones de 2023, Collboni quedó en segunda posición en unas elecciones en las que competía contra Trias, alcalde entre 2011 y 2015; Colau, alcaldesa entre 2015 y 2023 y Ernest Maragall, ganador de las elecciones en 2019, tres pesos pesados que ahora han abandonado la política activa. Además, el candidato del PSC le arrebató la alcaldía a Trias gracias a los votos de Barcelona en Comú —para evitar un alcalde de derechas— y del Partido Popular —para frenar el paso a un alcalde independentista—, un pecado original que también ha lastrado las relaciones con los grupos que forman el plenario municipal.

En todo caso, y de cara a 2027, Collboni es el candidato virtual del PSC mientras que en el principal grupo de la oposición, Junts per Barcelona, hay varios nombres sobre la mesa, pero ninguno del peso específico de Trias. Artur Mas, Joaquim Forn y Tatxo Benet habrían declinado el ofrecimiento de encabezar la lista electoral, y por eso los que tienen más posibilidades de ser alcaldables son el concejal Josep Rius, afín a Carles Puigdemont, y Jordi Martí Galbis, actual presidente del grupo municipal y heredero del legado de Trias, que ya se ha mostrado dispuesto a presentar batalla. El mismo partido se ha dotado de un reglamento para elegir candidato que, en última instancia, puede evitar la celebración de primarias.

Gerardo Pisarello se presentará a primarias para ser el candidato de los comunes a la alcaldía de Barcelona / Foto: Europa Press

En cuanto a Barcelona en Comú, el candidato virtual es Gerardo Pisarello, que ya fue primer teniente de alcaldía entre 2015 y 2019, en el primer mandato de Colau, y que ya ha presentado su candidatura a unas primarias con el aval de la misma Ada Colau y del ministro de Cultura, Ernest Urtasun. Pisarello podría hacer tándem con Gemma Tarafa, que queda como líder de los Comuns en la Casa Gran después de la reciente marcha de Janet Sanz. Ahora bien, no se descarta que tenga que competir en primarias con Bob Pop, el escritor y colaborador de televisión que anunció su intención de presentarse como alcaldable, si bien, una vez oficializada la opción de Pisarello, también podría renunciar a ello o integrarse en la lista.

En cuanto a Esquerra, una vez retirado Ernest Maragall, quien lleva las riendas del partido en la Casa Gran es Elisenda Alamany, que ya ha iniciado la precampaña con la intención de ser la alcaldable en 2027, a pesar de que la federación de Barcelona, que es quien elegirá al o la candidata por medio de primarias, pasa por momentos convulsos después de ser elegida una presidencia no oficialista. En cuanto al Partido Popular, Dani Sirera, cabeza de filas de los populares en el plenario, lleva desde las elecciones de 2023 postulándose como candidato para 2027, si bien en este partido, la última palabra la tiene la dirección estatal, que es quien dirá en su momento el nombre del alcaldable.

Este cuadro electoral se debe completar con el posible candidato de Vox, con el actual presidente del grupo municipal, Gonzalo de Oro Pulido, con intención de presentarse, aunque también suena el nombre de Joan Garriga como alcaldable. Además, hay que tener en cuenta que la CUP y Aliança Catalana podrían presentarse, aunque todavía no cuentan con candidatos definidos. En todo caso, Collboni tendrá delante un panorama muy diferente al de 2023 y contará, en tanto que alcalde, con la pole position. Eso sí, a condición de que durante el año 2026 no haya ningún seísmo político que obligue a reordenar las fichas sobre el tablero, una posibilidad que ni Collboni puede prever.