El president de la Generalitat, Salvador Illa, pronosticó a finales de diciembre en la rueda de prensa de balance de año que el mes de enero tendrían que "pasar cosas" en Catalunya. Illa pensaba en el acuerdo de financiación, del día 9, o en la constitución de la empresa mixta Rodalies de Catalunya, el día 12. Pero, con lo que no contaba Illa era con la tormenta que se estaba gestando sobre el ejecutivo, que ha dado pie a la peor semana que ha tenido que vivir el Govern desde que tomó posesión en agosto de 2024. Se trata de una de las crisis más graves que ha experimentado Rodalies de Catalunya, con el servicio colapsado desde el miércoles y los maquinistas amotinados ante la inseguridad de la red, después de que se hayan registrado hasta tres desprendimientos sobre las vías, uno de los cuales provocó la muerte de un maquinista en prácticas. La crisis ha hecho evidente, además, las complicaciones del diálogo con Renfe. La tensión ha hecho que este sábado, el representante del Ministerio, el secretario de Estado de Transportes y Movilidad, José Antonio Santano, se trasladara a Barcelona para participar en la reunión de seguimiento de la crisis que hasta ahora seguía telemáticamente.
Los contratiempos del Govern ya comenzaron el sábado, a raíz del ingreso del president, Salvador Illa, en el Hospital de la Vall d'Hebron a consecuencia de una infección, osteomielitis púbica, que le obligará a hacer reposo y a un tratamiento antibiótico intravenoso durante quince días. La primera consecuencia política de esta situación es que el conseller de la Presidència ha asumido des del domingo pasado el encargo de despacho del president hasta su regreso.
Cercanías
Aquella noche de domingo, mientras la opinión pública se estremecía con la noticia del accidente que implicó dos trenes de alta velocidad en Adamuz (Córdoba) y que causó la muerte de 45 personas, el Govern de la Generalitat se encontró con todas las alertas disparadas a raíz de la borrasca Harry de lluvia y nieve que barría Catalunya, con especial intensidad en las comarcas gerundenses, provocando desbordamientos y cortes de carreteras. A primera hora del martes se comunicó la desaparición de una persona, arrastrada por una riera mientras circulaba con su vehículo en Palau-Sator
En este contexto de lluvia intensa, también el martes, poco después de las ocho de la tarde, un tren se salió de vía mientras circulaba entre Tordera y Maçanet-Massanes al impactar contra unas rocas que habrían caído a raíz de los aguaceros. Pero el accidente más grave se produjo unos minutos más tarde, a las 21:23 horas. Un tren de la R4, que se dirigía a L'Hospitalet de Llobregat, chocó en Gelida contra un segmento de hormigón de un muro de contención que estaba inclinado 45 grados, invadiendo el espacio por donde debía pasar el tren, según detalla el informe de la investigación preliminar del Ministerio. De noche y con lluvia, el maquinista no tuvo tiempo de frenar y la pieza de hormigón se incrustó en la cabina, provocando la muerte de un joven maquinista en prácticas.
Suspensión del servicio
Adif anunció que suspendía la circulación para revisar las vías y Catalunya se levantó el miércoles sin trenes de Cercanías y con un anuncio del sindicato de maquinistas Semaf de que convocarían una huelga para exigir seguridad en los trenes. A partir de aquí se multiplicaron los problemas no solo de movilidad por la falta de medios alternativos sino también por la falta de información a los usuarios. Para rematar, a primera hora de la tarde, los bomberos alertaron de una posible inestabilidad en la AP-7 en el punto que pasa justo por encima de la vía donde se produjo el desprendimiento, que quedó cortada en sentido sur a media tarde a la altura de Martorell. A las 13:30, el ministro de Transportes, Óscar Puente, pronosticó que no habría Cercanías en Cataluña en todo el día de miércoles. Una hora más tarde, la conselleria de Territori confirmó la noticia. Las protestas de los usuarios, entidades sociales y económicas y de los partidos de la oposición e incluso los socios, brotaban ya en cascada.
El conseller Albert Dalmau compareció en rueda de prensa con la consellera Sílvia Paneque poco antes de las ocho de la tarde del miércoles para anunciar la reanudación del servicio al día siguiente. Advirtió, sin embargo, que no sería un día fácil, dada la parada de la infraestructura durante 24 horas y el "contexto laboral complejo", en referencia al malestar de los maquinistas. Con todo, ante las preguntas de los periodistas, Paneque insistió en que a partir de las seis de la mañana se reanudaría el servicio ferroviario.
Plantada de los maquinistas
No obstante, el jueves, de los 140 maquinistas de servicio solo 6 acudieron a trabajar. Los trenes siguieron parados y los problemas del día anterior se repitieron y multiplicaron por segundo día consecutivo para los casi 400.000 catalanes que confían en este servicio para sus desplazamientos. El sindicato de maquinistas Semaf reprochó que Adif había comunicado la seguridad de la línea con una notificación de seis líneas y su secretario general, Diego Martín, denunció que la Generalitat sabía que la reanudación de Cercanías no se produciría a pesar de haber anunciado lo contrario
El Govern, que el pasado 12 de enero había formalizado la constitución de la empresa mixta, con el Ministerio de Transportes, para gestionar los servicios ferroviarios, aparecía casi tan desconcertado como los usuarios e incapaz de controlar la situación. La Generalitat anunció aquel mismo jueves la apertura de un expediente informativo a Renfe. Sin embargo, la vinculación del ejecutivo de Illa con el gobierno de Pedro Sánchez le impide desviar las responsabilidades a la administración central.
Acuerdo con el sindicato
A las dos menos cuarto del jueves, Dalmau y Paneque se reunieron en la conselleria de Territori, situada justo enfrente de la estación de Sants, con Renfe, Adif, Protección Civil y Mossos. A pocos metros de distancia, en el hotel Barceló Sants, el sindicato de maquinistas negociaba con la operadora ferroviaria en un encuentro al que esta vez también asistieron el secretario de Mobilitat, Manel Nadal, y el comisionado para el traspaso de Rodalies, Pere Macias. La previsión era que una vez cerrado el acuerdo para reanudar el servicio el Govern volviera a comparecer para anunciarlo. La rueda de prensa no se hizo, sin embargo, hasta las cinco de la tarde y en ella compareció solo la consellera Paneque para anunciar que los trabajadores reclamaban participar en una nueva revisión de la vía, antes de aceptar reanudar el servicio, por lo que, —esta vez sí— admitió que no podía concretar cuándo se reanudaría la circulación de los trenes.
Finalmente, y después de que durante la noche del jueves y la madrugada del viernes se repitieran las revisiones de la vía -las llamadas marchas blancas-, a primera hora de la mañana del viernes se reanudó el servicio. Los trenes circularon a lo largo de la mañana, con constantes incidencias y retrasos. A media tarde, sin embargo, La R1 volvió a sufrir un nuevo desprendimiento de tierras entre las estaciones de Maçanet-Maçanes y Blanes, que cortó la línea. Este corrimiento de tierras, el tercero desde que había comenzado la crisis y justo después de que durante toda la noche se hubiera revisado la red con participación de los sindicatos, disparó de nuevo las alarmas. Por la noche, los maquinistas quisieron dejar claro que la preocupación por el estado de la infraestructura continúa activa con una protesta espontánea en la estación de Sants de Barcelona.
Malestar con Renfe
Desde el Govern se responsabiliza a Renfe de problemas de comunicación, de asegurar a las tres de la mañana del sábado que no se podría reanudar el servicio, pero, en cambio, poner en marcha la red a las cuatro de la mañana. A lo largo de la mañana del sábado, continuaron las incidencias, los cortes y un nuevo desprendimiento, esta vez en Cerdanyola, con rocas y piedras en la vía. También se han mantenido los problemas para conseguir servicios alternativos y la falta de información. Todo ello matizado por la reducción de actividad del fin de semana, pero mientras la borrasca Ingrid descargaba intensas nevadas en diferentes comarcas de Catalunya, con los problemas añadidos de tráfico.
Finalmente, el ejecutivo se ha sumado a la reclamación de los sindicatos y ha pedido a Renfe y Adif la "suspensión total" del servicio de Rodalies de Catalunya y Regionales hasta que se garantice la seguridad y la operatividad. El conseller de la Presidencia y la consellera de Territori han hecho pública la decisión en una nueva comparecencia al mediodía. Y Adif ha comunicado la suspensión a partir de las 13 horas. A las 20 horas, Paneque ha anunciado que se mantendrá la suspensión este domingo, para comprobar la seguridad de la red, y ha atribuido la situación a la desinversión acumulada que sufre la red de Rodalies. ¿Y el lunes? "A la luz de la valoración que podamos hacer en el próximo comité de seguimiento del domingo, a una hora con tiempo suficiente para que la ciudadanía se pueda organizar, informaremos", se ha limitado a comunicar la consellera, que en todo momento ha defendido la gestión del Govern.
Críticas de la oposición
El líder de Junts, Carles Puigdemont, ha reclamado este sábado desde Perpinyà en una reuníon de la cúpula de su partido una movilización ante lo que ha descrito como un "colapso nacional gigantesco" al que el Govern no hace frente. El presidente de ERC, Oriol Junqueras, ha anunciado una comparecencia mañana a primera hora de la mañana en su partido para valorar el caos en Rodalies.
Según Pimec, los tres días laborables sin Cercanías y con la AP7 parcialmente cortada representan un coste de 8,95 millones de euros para el PIB de Catalunya. El coste político para el Govern, está por ver.
