Òscar Escuder es el presidente de la Plataforma per la Llengua, la entidad de referencia en la defensa y promoción del catalán como lengua de uso social y de cohesión. Desde el frente de la organización, ha impulsado estudios, campañas y acciones de incidencia política para garantizar los derechos lingüísticos de los catalanohablantes y reforzar la presencia del catalán en ámbitos clave como la educación, la empresa, el consumo y el mundo digital. También es firmante del Pacte Nacional per la Llengua, que quiere articular un compromiso amplio para asegurar el futuro de la lengua. La labor de la Plataforma se enmarca en un contexto marcado por los datos sobre el uso social del catalán, que apuntan que solo alrededor de un tercio de la población lo tiene como lengua habitual y que su uso retrocede en determinados entornos, especialmente entre los jóvenes y en el ámbito audiovisual. Ante este escenario, la entidad reclama medidas estructurales y un mayor compromiso institucional para revertir la tendencia y garantizar que el catalán esté plenamente presente en la vida cotidiana.

El catalán vive un momento que muchos califican de crítico. ¿Comparte este diagnóstico o cree que hay margen para el optimismo?
No compartimos el diagnóstico de crítico. Hace unos cuantos años dijimos que estamos en emergencia lingüística, pero se puede revertir. Para hacerlo, es necesario que nos pongamos a ello. 

¿Y cómo se revierte esta tendencia?
Tenemos dos grandes bloques: acción de la ciudadanía, que resumidamente implica que hablemos siempre en catalán; y acción de las administraciones, que son todas las políticas lingüísticas, como ahora enseñanza o industria. Todas las políticas deben tener una vertiente lingüística y es donde deberíamos incidir para que las administraciones hagan bien su trabajo, que mayoritariamente no lo hacen. 

¿Todas las administraciones?
Seguramente, encontraríamos algún ayuntamiento que lo está haciendo bien, pero las grandes administraciones no lo hacen. No encontraríamos ninguna administración que en los últimos 15 o 20 años no hubiera tenido dejaciones muy importantes, o incluso negligencias. 

Hablaba de una cierta responsabilidad individual de cada uno, ¿cree que en los últimos años ha habido un cambio de mentalidad sobre este aspecto?
Creo que en los últimos años somos más conscientes, porque años atrás desde las administraciones siempre se nos decía que todo iba muy bien. Era evidente que era mentira. Como mínimo, ha habido este cambio de conciencia de saber que no todo va bien. Aun así, no tenemos datos todavía que nos permitan decir que la gente mantiene más el catalán. Sí que creemos que hay más concienciación, a pesar de que de aquí a aplicárnoslo hay un paso que muchas veces no es fácil.

Los datos sobre el uso social indican un retroceso especialmente entre la gente más joven. ¿Qué está fallando en este ámbito?
Es que los jóvenes son un reflejo de lo que ven los mayores. Podríamos decir que está fallando prácticamente todo. Muchos niños no suelen hablar en catalán lo suficiente, porque ven que sus padres, sus abuelos o sus profesores no lo hacen. Recordemos que todos somos referentes lingüísticos. Cualquiera de nosotros que vaya a una tienda a comprar lo que sea y empiece la conversación en catalán ya está haciendo de referente lingüístico y de prescriptor de la lengua para que el otro, que quizás no la habla, vea que aquello tiene importancia. En cambio, si empezamos la conversación en otra lengua, normalmente, estamos dando exactamente el mensaje contrario. 

¿Cree que es más difícil inculcar la mentalidad de mantener la lengua catalana con los jóvenes de ahora que no hace 40 años o 30 años? Teniendo en cuenta que ahora mismo hay las redes sociales, mientras antes únicamente había la televisión, la radio y los diarios…
Esto puede tener dos vertientes: en un sentido, podría ser como tú dices; pero, a la vez, la globalización hace que los jóvenes también tengan más lenguas al alcance, especialmente el inglés. Igual que se pueden transmitir mensajes en un sentido, se pueden transmitir en otro.

Entrevista Òscar Escudé, presidente plataforma por la lengua / Foto: Carlos Baglietto
Entrevista a Òscar Escuder, presidente de Plataforma por la Lengua / Foto: Carlos Baglietto

Ustedes forman parte del Pacte Nacional por la Llengua desde hace casi un año. ¿Cómo valora estos primeros meses del Pacte? ¿Cree que se está cumpliendo y se está aprovechando la oportunidad?
Cabe decir que ahora hace unos 10 meses, y las cosas en lengua, y en todo lo que participan las administraciones, suelen ir lentas. Aun así, por todo aquello que tenemos recogido, no vamos lo suficientemente bien y esto quiere decir que está tendiendo a ser una oportunidad desaprovechada. Todas las políticas son también políticas lingüísticas y no parece que se esté implementando ni en la Generalitat, ni en las Diputaciones ni en los ayuntamientos. Un pacto nacional no es solo un plan de gobierno y si fuera eso tampoco se estaría cumpliendo. Sí que lo cumple el Departament de Política Lingüística, pero no parece que los otros departamentos estén siguiendo lo que Política Lingüística querría ni lo que está escrito en el pacto. Aunque todavía es relativamente pronto para hacer una sentencia contundente, no somos muy optimistas de cómo va hasta ahora. Cuando nos adherimos, ya dejamos claro que no nos parecía suficiente y que eran poco ambiciosas, a pesar de que iban en la línea positiva. La parte de la diagnosis sí que estaba muy bien, pero todo lo que se proponía se quedaba corto. Nosotros nos adherimos para que más adelante podamos evolucionar el pacto, pero si ni siquiera acabamos de dar el primer paso… Estamos haciendo cosas contrarias al espíritu del pacto. 

¿Cómo ahora?
Que las administraciones no tienen la lengua presente en todas sus actuaciones. Ahora ha habido una exposición en el Palau Robert, propiedad de la Generalitat, donde se pone al mismo nivel querer echar a los inmigrantes de Catalunya que pedir que aprendan catalán. En el ámbito de la salud no se están tomando medidas tampoco para revertir la situación. La actitud de las administraciones no va en la línea del pacto. 

¿Qué le parece que en determinados actos públicos el president de la Generalitat, Salvador Illa, hable en castellano? También lo hacen otros consejeros y ha pasado más de una vez…
Si antes decía que quien entra en una tienda a comprar transmite un mensaje, imagínate el president de la Generalitat… Así les hacemos saber que el catalán es una lengua prescindible. No debería ser el papel que debe jugar la Generalitat. 

Durante los últimos años, los gobiernos han sido independentistas. ¿Cree que ha habido un cambio de actitud del Govern hacia el catalán o ha habido un retroceso?
Como mínimo, no ha habido un avance. Me gustaría dejar claro, sin embargo, que si estamos como estamos no es por culpa del actual Govern, que no lleva ni dos años en el cargo. En Salud hace 28 años que no cumplimos la ley y mira que hemos tenido gobiernos de todos los colores. En cambio, quizás sí que en los mensajes simbólicos, que no quiere decir que sean menos importantes, sí que parece que ha habido un retroceso. 

 

Se hablaba de que el Pacte Nacional per la Llengua no se está cumpliendo del todo. ¿Se plantean abandonarlo si en los próximos meses no se acaba de implementar o no se concretan más elementos de los que se están concretando ahora?
Nosotros hacemos un seguimiento de todas las leyes que implican cuestiones lingüísticas, que prácticamente son todas. Evidentemente, del Pacte Nacional también lo estamos haciendo y lo tendremos que valorar. Nuestra firma no es un cheque en blanco. Si pasa un tiempo y las cosas no toman un rumbo diferente, tendremos que valorar qué hacemos. 

¿Hasta qué punto tiene fortaleza un pacto nacional en el que no está el partido principal de la oposición, Junts per Catalunya, ni tampoco otro partido históricamente catalanista como la CUP?
Quizás es una pregunta que le debería hacer al conseller de Política Lingüística. Querríamos que el pacto se cumpliera, que se fuera más a fondo y que estos dos partidos se pudieran añadir. Junts y la CUP también aseguraron que, a pesar de no firmar el pacto, todas aquellas medidas que se tomaran a favor de la lengua catalana en el Parlament, o allí donde fuera, le darían SU apoyo. 

¿Cuáles son los ámbitos donde hay más derechos lingüísticos vulnerados?
Nosotros tenemos un servicio de defensa de derechos lingüísticos que este último año ha gestionado más de 3.000 quejas y van aumentando año tras año. En el ámbito autonómico, donde estamos recibiendo más quejas es en Salud; en el ámbito privado, en los comercios y la restauración; y en el ámbito estatal, en cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y justicia. 

¿Por qué el ámbito de la salud?
Porque cada vez hay más médicos y enfermeras que ni siquiera entienden el catalán y hace 28 años que no estamos haciendo cumplir la ley que obliga a pedir el nivel C1. Los datos del Col·legi de Metges en 2023 decían que hay un 13% de médicos que no entienden el catalán. No que no lo hablen, sino que no lo entienden. También hay un 30% de médicos que no lo hablan. Estos datos son peores que los de la población general; mucho peores, de hecho. Y ahora han pasado tres años y los datos serán mucho peores porque la gran mayoría de médicos que se incorporan a la profesión en Catalunya son extracomunitarios y que de entrada no saben catalán y no se les pide que lo aprendan. Estos son unos datos nefastos. No nos extraña nada que los peores datos sean en el ámbito de la salud. 

vertical Entrevista Òscar Escudé, presidente plataforma por la lengua / Foto: Carlos Baglietto
Entrevista a Òscar Escuder, presidente de Plataforma por la Lengua / Foto: Carlos Baglietto

Entiendo que tampoco ayuda que haya un distrito universitario único, ¿no?
Tal como está montado esto no ayuda, pero creemos que no es el factor principal. Evidentemente, nosotros pensamos que se deberían tomar medidas para asegurar que los grados se hicieran en catalán, sea medicina o enfermería, que son lingüísticamente estratégicos. Entonces, una vez te incorpores a la profesión, que la lengua sea realmente necesaria y todo el mundo la sepa, como ocurre en todos los países de Europa occidental. Cabe decir que no somos una excepción, y en todos los países de Europa occidental faltan médicos y enfermeras. Hay países de demografías similares a la nuestra, como los nórdicos, que tienen poblaciones parecidas a Catalunya o los Països Catalans. Allí no se puede trabajar sin saber la lengua del país. Solo en Islandia, que tiene 280.000 habitantes, te permiten empezar a trabajar sabiendo inglés, pero una vez empiezas a trabajar, tienes que hacer un curso de islandés. Estamos lejos de situaciones normales. 

Por lo tanto, las administraciones deberían ponerse más estrictas…
Sería básicamente cumplir la ley. Desde hace dos años, la Conselleria de Salut ha lanzado el plan “Prescríbete el catalán”, dedicado a profesionales sanitarios. Las cifras de aprovechamiento de estos cursos son muy bajas, sobre todo porque todo el mundo sabe que al final del circuito no hay ninguna exigencia. Las cifras del primer año se apuntaron prácticamente 4.000 entre médicos y enfermeras y no aprobaron ni 900. No estamos hablando de gente que no tiene cualificación y que cobra el salario mínimo… Estamos hablando de gente que ha estudiado y que aprender una lengua nueva no les debería suponer un esfuerzo descomunal.

En los años 80’, el catalán se veía como una herramienta para integrarse y para introducirse dentro del ascensor social, ¿cree que para los inmigrantes esta mentalidad ha cambiado y ven el catalán como si fuera una imposición o un escollo para llegar a determinados trabajos?
Una cierta percepción social ha variado, pero los datos nos continúan indicando que el catalán forma parte del ascensor social. Quien sabe catalán y lo usa tiene más probabilidades de tener trabajos y mejor pagados. Esto está estudiado y hay datos que nos lo demuestran. No solo en Catalunya, sino en Catalunya y en el País País Valencià, las Illes y, evidentemente, Andorra. También dependerá en qué entorno se relacione cada uno, pero quien usa el catalán tiene más números de encontrar trabajo. Por lo tanto, está claro que la lengua forma parte del ascensor social.

 

¿Y por qué cree que esta percepción de la que hablábamos ha cambiado?
Por motivos políticos y mediáticos de los últimos 15 años. 

¿Hasta qué punto ha calado el discurso de Ciudadanos, a pesar de haber ya desaparecido?
Ha dejado una semilla que en buena parte ha crecido. 

El discurso de Ciudadanos era que el catalán era una imposición y que no forma parte del ascensor social…
El discurso ha calado, pero no sé hasta qué punto. Todo el mundo que lo piense dos minutos verá que es ridículo pensar que la lengua propia de un lugar pueda ser en el mismo lugar una lengua de imposición. 

¿Cómo está la situación de la lengua catalana en la escuela? ¿Tienen preparado para los próximos meses alguna respuesta a la sentencia sobre la inmersión?
La situación está mucho peor de lo que debería estar. La escuela nos debería asegurar que todo el mundo que acaba la enseñanza obligatoria, venga de donde venga, tenga un dominio completo y real de la lengua. Todo el mundo que acaba cuarto de ESO debería tener un dominio de verdad de la lengua, pero estamos muy lejos de eso. Todos sabemos que hay gente que ha pasado por la escuela y que son incapaces de mantener una conversación en catalán. Nosotros, en la línea de rigor que intentamos tener siempre y que creo que tenemos en Plataforma per la Llengua, haremos un estudio acurado de la sentencia por expertos y defenderemos lo que nos parezca. En su momento ya advertimos que poner el castellano como curricular en la ley era un error que podíamos pagar caro. Ver cómo acaba saliendo la sentencia, que todo apunta a que será mala. La estudiaremos con rigor y haremos lo que nos parezca que podemos hacer para defender al máximo el derecho de los catalanohablantes. Es muy importante recalcar que a los que se les dificulta el acceso a la lengua, y muchas veces sin ellos darse cuenta, son discriminados. Les estás cortando el acceso al ascensor social. 

Entrevista Òscar Escudé, presidente plataforma por la lengua / Foto: Carlos Baglietto
Entrevista a Òscar Escudeer, presidente de Plataforma por la Lengua / Foto: Carlos Baglietto

¿No tienen ninguna novedad de cuándo debe salir esta sentencia?
No, no tenemos ninguna información privilegiada del Tribunal Constitucional. 

¿Puede ser que en el ámbito de la escuela sea incluso dónde se vulneran más derechos lingüísticos, pero que quizás los alumnos no tienen esta concienciación?
No lo sé, pero podría ser. A la escuela le podemos pedir lo que le podemos pedir, que es asegurar un conocimiento, pero no le podemos pedir que después asegure el uso cuando los niños salen de la escuela. Evidentemente, conocer bien la lengua es herramienta necesaria para después usarla, pero si cuando después salen de la escuela se encuentran con que la extraescolar, los videojuegos o los referentes que tienen son muy mayoritariamente en otras lenguas, se les dificulta que vean el catalán como la lengua de uso social, de relación, de integración, etcétera.

Precisamente, ¿cree que las grandes empresas y plataformas cumplen con los requisitos lingüísticos? Hace unos años se hizo una ley audiovisual que tuvo mucho eco…
Está mejorando un poco, pero no está en el nivel que debería estar. Hace unos cuantos meses denunciamos que Ebro no cumplía con la legislación lingüística, a pesar de haber recibido dos millones de euros de subvención pública. Esto es un error de todos: de la misma empresa, que no cumple la ley, y de la misma administración, que hubiera sido impensable que hubiera dado una subvención si no cumplía, por ejemplo, las normas medioambientales o de seguridad laboral. La normativa lingüística se tiene que cumplir. Si no hubiéramos denunciado, seguramente continuarían sin cumplir. Y hemos detectado más casos.

¿Cómo ahora?
Hamelin Brands (de las libretas Oxford), AkzoNobel Coatings (Titanlux), la empresa de motos de cross Stark Future y Essity Spain (Colhogar y Tena) también han obtenido, entre todas, más de dos millones de euros de la subvención, a pesar de incumplir todos los requisitos lingüísticos, y también las ha denunciado. Anteriormente, también habíamos detectado incluso empresas con premios otorgados por la Generalitat que no cumplían la legislación lingüística en cosas tan básicas como los tiques de caja, que deben ser por normativa en catalán. Y todo esto no es culpa del Tribunal Constitucional, sino que es culpa nuestra. Siempre se tiene tendencia a pensar que de Madrid no hay nada bueno, pero es que aquí tampoco hay nada: ni aquí, ni en el País Valencià, ni en las Illes. Últimamente, con la única excepción de Andorra, que sí que ha tomado conciencia del estado de la lengua. 

 

¿Faltan recursos?
Faltan, pero sobre todo falta voluntad política. No todo es cuestión de dinero. Evidentemente, cuanto más dinero tienes, más cosas puedes hacer. Pero si no tienes voluntad política y tienes más dinero, lo dedicarás a otra cosa. Lo primero es querer hacer bien las cosas.

¿Le parecen suficientes los 85 millones de euros del Departament de Política Lingüística? ¿Y que un 55% de estos se destinen al catalán para adultos?
Esto vuelve a ser una pregunta para el conseller de Política Lingüística, creo. A nosotros todo el dinero que se destine a la lengua nos parecerá bien. Ahora bien, insisto: con dinero no es suficiente. Hace falta voluntad política y que de esta voluntad se desprenda coherencia, desde los discursos hasta los hechos. En la escuela, en la industria, en todas partes donde las administraciones participan, deben tener siempre, digamos, un chip, una neurona pensando en la lengua. Porque, como te decía, todas las políticas tienen un componente lingüístico. Por lo tanto, lo tenemos que tener presente.

Entrevista Óscar Escudé, presidente plataforma por la lengua / Foto: Carlos Baglietto
Entrevista a Óscar Escuder, presidente de Plataforma per la Llengua / Foto: Carlos Baglietto

Antes hablábamos de la inmigración. Desde Plataforma per la Llengua, ¿qué acciones principales hacen para que los inmigrantes aprendan catalán?
Hemos hecho libretos en catalán y en diferentes lenguas —como mínimo una docena de lenguas de las comunidades más numerosas— explicando por qué es importante el catalán, etcétera. Pero creo que lo más importante que hacemos es concienciar a la gente y presionar a la administración. Al final, debemos asumir que el migrante no tiene ningún prejuicio: viene aquí y aprenderá lo que le haga falta, lo que tenga la percepción que necesita para integrarse y mejorar su situación. Al fin y al cabo, todo el mundo que se va de su casa lo hace para intentar vivir mejor. Cuando llegan aquí, deben recibir el mensaje de que, para vivir mejor, entre otras cosas, es necesario aprender catalán porque tendrán más oportunidades de trabajo, porque es lo normal aquí. Es el mismo mensaje que recibieron hace 60 o 70 años los emigrantes que vinieron de otras partes del Estado.

¿Qué respuesta perciben por parte de los inmigrantes? ¿Hay hostilidad?
No, hostilidad no hay. Con la gente con la que tratamos nosotros, la actitud es buena, quizás porque ya nos han conocido o ya han recibido antes el mensaje. Es esto que te decía: depende de dónde caiga cada uno, de dónde vaya a parar. Pero, en general, alguien que viene, no sé, de Pakistán o de Marruecos, no piensa que los catalanes son unos maltratados. Viene pensando: me voy a Barcelona o a Tarragona o donde sea, a ver si encuentro un trabajo y puedo vivir mejor. Y si para vivir mejor tienen que aprender catalán o sus hijos tienen que estudiar en catalán, es lo que harán. Aquí el problema no es la inmigración, sino qué se encuentran y qué mensaje reciben de la sociedad. 

¿El mensaje no es positivo ahora mismo?
Muchas veces no. Después, cuando llevan a los hijos a la escuela o conocen a otros padres, o en el trabajo, hay infinidad de situaciones diferentes en las que la gente se va dando cuenta de la realidad. Las encuestas también dicen que la mayoría —creo recordar que cerca de un 80% de los recién llegados— quieren aprender o mejorar su nivel de catalán. Esto confirma que no hay hostilidad. Siempre habrá algún caso, y a menudo son los que salen en los medios, pero son minoría. Igual que aquí, también hay una minoría hostil que a menudo es la que sale en los medios. Ahora bien, con no ser hostil no es suficiente. Hace falta coherencia y que las administraciones hagan las políticas públicas que tocan. Esto no quiere decir perjudicar a nadie. Si volvemos al caso de salud, no quiere decir echar a médicos o enfermeras que no hablen catalán, sino darles un tiempo para que lo aprendan. Y muy pocos se irían, ya te lo digo.

 

¿Quiere añadir algo más?
Sí. En la línea de lo que decía antes, que a la escuela no se le puede exigir después el uso social, anuncio que dentro de dos semanas, los días 16 y 17 de marzo, hacemos un simposio sobre fútbol y lenguas minorizadas en el Born. Se pondrá de manifiesto cómo el fútbol, como deporte mayoritario y espacio de socialización, puede favorecer que las lenguas minorizadas tengan ámbitos de socialización. Por otro lado, somos una entidad de todos los Països Catalans y ahora tenemos en marcha un manifiesto en el País Valencià contra la censura a la literatura catalana. En pocos días ya hemos conseguido más de 10.000 firmas. La gente está muy indignada con estas barbaridades que se están haciendo. También querría destacar que estamos pidiendo al gobierno balear —fruto de muchas quejas que recibimos por discriminaciones lingüísticas en el comercio, gente que habla catalán y es maltratada por este hecho— que haga una ley de consumo que deje claro que esto no puede pasar.

¿Es posible con Vox como socio?
Nosotros lo tenemos que pedir. Si será posible o no, ya lo veremos. Si no lo pedimos, como mínimo no cumpliríamos nuestro ADN, nuestra conciencia y nuestra coherencia. Con Vox, probablemente no; con el PP de las Illes, podría serlo. Y si no lo es, como mínimo que no sea culpa nuestra.

¿Es diferente el Partido Popular de las Illes del País Valencià?
Sí, claramente. No tenemos ninguna duda. El PP de las Illes siempre ha defendido la unidad de la lengua. Hace quizás un año, la Casa Real dio un reconocimiento —no recuerdo exactamente cuál— a una entidad secesionista, y el gobierno del PP dijo a la Casa Real que no estaban de acuerdo. A nivel lingüístico, parecen partidos diferentes. El PP del País Valencià, históricamente, ha defendido que el valenciano no es catalán, contrario a cualquier criterio filológico, y ha intentado minorizar el catalán tanto como ha podido. No es que el PP de las Illes sea el mejor del mundo, pero comparado con el del País Valencià es mucho mejor.