Si alguna vez has intentado preparar costillas de cerdo al horno y no te han quedado con esos huesos perfectamente limpios que se ven en los restaurantes americanos, este vídeo de TikTok puede cambiar tu forma de cocinarlas para siempre. La cuenta @el_as_carnicero ha compartido un consejo sencillo pero decisivo que está acumulando miles de visualizaciones: un gesto previo a la cocción que marca la diferencia en el resultado final. No se trata de una salsa especial ni de un adobo secreto, sino de una preparación que muchos pasan por alto y que es clave para conseguir unas costillas de cerdo perfectas con acabado profesional.
El secreto para costillas con huesos limpios
En el vídeo, el carnicero explica que el truco empieza en el momento de comprar la costilla de cerdo en tira, concretamente la del lomo. Si queremos que, una vez cocinadas, los huesos salgan limpios y podamos tirar del palo sin que quede carne adherida, hay que fijarse en un detalle muy concreto antes de meterlas en el horno.
La clave está en retirar la telilla que cubre la parte del hueso. Esa fina membrana, casi transparente, actúa como una barrera durante la cocción. Según explica en el vídeo, si no se elimina, impide que la carne se separe correctamente y evita que los huesos queden totalmente limpios al finalizar el asado. Al quitarla, permitimos que el calor penetre mejor y que la carne se cocine de manera uniforme.
El propio carnicero muestra cómo hacerlo: basta con levantar ligeramente la membrana con ayuda de un cuchillo y tirar de ella con firmeza. Sale con relativa facilidad si se hace con cuidado. También comenta que, si el profesional tiene tiempo, se lo puedes pedir en la carnicería. Pero si no es posible, hacerlo en casa apenas lleva unos minutos y garantiza un resultado digno de restaurante americano.
El detalle que transforma tus costillas en el horno
Una vez retirada la telilla, las costillas están listas para adobar o salpimentar al gusto y cocinarse al horno. Durante la cocción, la carne se contraerá ligeramente y se separará del hueso, dejando los palos visibles y limpios, justo como en esas barbacoas que tanto triunfan en redes. Ese efecto visual no solo es estético, también indica una cocción adecuada y una textura tierna.
Este sencillo gesto previo es el responsable de conseguir unos huesos que se desprenden solos, sin restos de carne pegados. Un pequeño truco que muchos desconocen y que explica por qué en algunos restaurantes las costillas presentan ese acabado tan característico.
El vídeo de @el_as_carnicero demuestra que, a veces, no hace falta complicarse con técnicas avanzadas. Basta con conocer el detalle adecuado en el momento preciso. Retirar esa fina membrana puede parecer insignificante, pero es el paso que separa unas costillas normales de unas que sorprenden nada más llevarlas a la mesa.
