El rey del Reino Unido, Carlos III, ha expresado este jueves su “profunda preocupación” por la detención de su hermano, el expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor, en el marco del caso del magnate y pederasta norteamericano Jeffrey Epstein. Sin embargo, el monarca subraya que “la ley debe seguir su curso”, según emite un comunicado divulgado por el palacio de Buckingham. Carlos III ha expresado su confianza en la Justicia, con “apoyo y cooperación incondicional”, y ha señalado que ahora sigue un “proceso completo, justo y adecuado” en el que las autoridades competentes deberán investigar la cuestión. Con todo, el monarca rechaza hacer más declaraciones sobre la polémica de ahora en adelante: “Mientras este proceso continúe, no sería correcto que yo hiciera más comentarios sobre este asunto”, reza la nota del monarca, que acaba con un compromiso expreso de la Casa Real británica para continuar con su “deber y servicio” a la ciudadanía.
El expríncipe Andrés, que hoy cumple 66 años, ha sido detenido este jueves en el condado de Norfolk, en el este de Inglaterra, donde vivía después de ser desalojado hace unas semanas de la mansión de Royal Lodge, en las afueras de Londres, por no pagar el alquiler. Según la Policía del valle del Támesis, el detenido permanece retenido en una comisaría, sin precisar el lugar exacto. El revuelo en torno a Andrés Mountbatten-Windsor, a quien su hermano le retiró todos los títulos nobiliarios y honores, se profundizó después de que unos correos divulgados por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos revelaran que el expríncipe facilitó al pederasta condenado Jeffrey Epstein documentos sensibles del gobierno británico. Hace unos días, las autoridades británicas habían informado de que estaban evaluando esta información para decidir si procedía a una investigación criminal.
Según la legislación del Reino Unido, un arresto requiere que la policía tenga motivos razonables para sospechar que se ha cometido un delito y para creer que es necesario arrestar a la persona. Varias fuerzas policiales británicas evalúan actualmente el movimiento del avión privado de Epstein en diferentes aeropuertos del Reino Unido para intentar averiguar si fue utilizado por el magnate para traficar con menores de edad. Virginia Giuffre, ya fallecida, afirmó en 2014 ante un tribunal que fue traficada al Reino Unido por Epstein cuando ella era menor de edad y obligada a mantener relaciones sexuales con el expríncipe, una acusación que este siempre ha negado.
La caída en desgracia del hijo predilecto de Isabel II
La detención de Andreu Mountbatten-Windsor supone un capítulo más en una vida plagada de escándalos y acerca al que fuera el hijo predilecto de la fallecida Isabel II a su caída definitiva por el cerco de la Justicia. Aunque siempre ha negado su implicación en la red de abusos sexuales a menores del financiero estadounidense, muerto en prisión en 2019, su madre y su hermano tomaron medidas para apartarlo progresivamente de la vida pública.
El caso volvió a la actualidad en 2019, después de que el diario británico Daily Mail divulgara unas imágenes de 2010 en las que el príncipe aparecía en la mansión de Nueva York de Epstein despidiéndose de una joven que abandonaba la vivienda. Después, Virginia Giuffre presentó en 2021 una demanda civil en Nueva York contra él, al asegurar que abusó de ella cuando era menor. En enero de 2022, la situación dio un giro después de que la Justicia estadounidense revelara un acuerdo confidencial firmado en 2009, según el cual Epstein pagó 500.000 dólares a Giuffre para que retirara sus acusaciones, documento que los abogados del príncipe pensaron que serviría para recusar el caso contra él. Sin embargo, el 12 de enero el tribunal lo desestimó. Su madre, la reina Isabel II, le retiró todos los títulos militares que tenía. En abril del año pasado, Giuffre apareció muerta en su casa en Australia en un aparente suicidio.