Vox expulsa a Javier Ortega Smith, uno de los fundadores del partido y quien fuera número dos de Santiago Abascal entre 2016 y 2022. La formación de extrema derecha culmina de esta manera un largo proceso de ostracismo contra el exdirigente díscolo, que ya fue apartado a finales del año pasado de la cúpula y previamente había ido perdiendo puestos de responsabilidad de manera progresiva. La expulsión definitiva de Ortega Smith se ha justificado por la negativa de apartarse y ceder la portavocía en el Ayuntamiento de Madrid.
La dirección del principal partido de extrema derecha español decidió el pasado 12 de febrero por unanimidad apartar a Javier Ortega Smith como portavoz en el consistorio madrileño y sustituirlo por Arantxa Cabello, según ha adelantado El Español y han confirmado fuentes de la formación. Era el principal cargo que le quedaba. El que fuera secretario general de Vox de 2016 a 2022 y vicepresidente de 2022 a 2024, ahora es diputado raso en el Congreso, relegado a la zona del gallinero, y concejal en el Ayuntamiento de Madrid.
En diciembre de 2025, Ortega Smith fue expulsado de la cúpula del partido en beneficio de la diputada en el Parlament de Catalunya Júlia Calvet. Una maniobra acompañada de un informe en el que se justificaba la decisión por diversas acciones desalineadas con la dirección. Incluyen una convocatoria a los medios para hacer declaraciones desde la plaza de Colón de Madrid o ante un centro de acogida de menores no acompañados, así como las críticas vertidas al partido por “la incoherencia” de apoyar la zona de bajas emisiones de Valladolid o el haber viajado a Torrelavega (Cantabria) para apoyar al grupo municipal en su oposición a una ZBE.
Ortega Smith denuncia la falta de democracia interna
El abogado y diputado ahora expulsado de Vox se fue cargando contra la dirección de Santiago Abascal y el actual secretario general, el catalán Ignacio Garriga. Envió una carta de cinco folios a los miembros de la Ejecutiva nacional en los que les acusa de mentir, manipular y tergiversar para apartarle de la dirección del partido. Aunque apuntó que no le sorprendia porque “hace ya mucho tiempo que el Comité Ejecutivo Nacional dejó de ser un órgano de debate y reflexión, para ser un órgano meramente decorativo que simplemente ratifica las decisiones que otros han tomado previamente”.
En este sentido, Ortega Smith sostiene que toda opinión que difiera de la línea de partido es “severamente reprimida y castigada”. Además, el político ultra afirma que ha sufrido “difamación personal” y en redes sociales, que se han “convertido en el arma de ciertas personas del partido para destruir la reputación de aquellos que la dirección considera incómodos”. "No me merezco esto, porque todavía no sé qué es lo que he hecho", recalcó el político ultra ."Si yo sufro este apartamiento, esta expulsión de los órganos de dirección, estos ceses permanentes uno detrás de otro, otros tendrán que explicar por qué. Yo lo único que puedo decir es que a mí me parece injusto, arbitrario y que voy a seguir luchando por España", añadió.
Se suma a una larga lista de pesos pesados caídos
Ortega Smith hacía tiempo que era una figura incómoda que iba siendo apartada progresivamente de los puestos clave del partido. De raíz falangista, fue miembro fundador del partido en 2013 y ha sido secretario general (2016-2022), el número dos de Abascal en el organigrama del partido. Sin embargo, en 2022 se le relevó del cargo en favor del catalán Ignacio Garriga y se le dejó como uno de los vicepresidentes, cargo que ocupó hasta 2024. En noviembre ya fue relevado como portavoz adjunto del grupo parlamentario de Vox en el Congreso y en enero se relegó su escaño al gallinero del hemiciclo. Ortega Smith continuaba ligado al partido, pero con un perfil crítico con la deriva de la dirección, mientras que otras figuras destacadas han ido abandonando la formación con sonoras polémicas: es el caso de Iván Espinosa de los Monteros, Rocío Monasterio, Juan García-Gallardo, Macarena Olona, Víctor Sánchez del Real, Rubén Manso o José Luis Steegman.