En un vídeo compartido en TikTok, el cardiólogo Aurelio Rojas aborda uno de los alimentos fermentados que más popularidad ha ganado en los últimos años: el kéfir. Considerado por muchos como “el yogur más saludable”, este probiótico natural no es solo una tendencia pasajera. Según explica, la ciencia respalda buena parte de los beneficios que se le atribuyen, especialmente en lo que respecta a la salud intestinal y cardiovascular. El kéfir es una bebida fermentada que se obtiene a partir de la acción de bacterias y levaduras beneficiosas sobre la leche. El resultado es un alimento rico en probióticos vivos y compuestos bioactivos, capaces de influir positivamente en la microbiota intestinal. La evidencia científica señala que su consumo regular puede mejorar el equilibrio de bacterias intestinales y favorecer la digestión, ayudando a reducir molestias como hinchazón o tránsito irregular.

Los beneficios del kéfir según este cardiólogo

Uno de los puntos más interesantes es su impacto en el sistema inmune. Gracias a su contenido en probióticos, vitamina D y vitamina K, el kéfir puede contribuir a reforzar las defensas del organismo. Una microbiota equilibrada no solo influye en la digestión, sino también en la respuesta inmunológica, ya que una parte importante del sistema inmune está estrechamente vinculada al intestino.

El kéfir aporta muchos beneficios / Foto: Unsplash

Además, diversos estudios apuntan a que el kéfir puede tener un efecto beneficioso sobre la inflamación, el colesterol y la presión arterial. Estos factores están directamente relacionados con la salud cardiovascular, por lo que incluir este alimento dentro de una dieta equilibrada podría convertirse en un apoyo adicional para el corazón. No se trata de un producto milagro, sino de un alimento funcional que, dentro de un estilo de vida saludable, puede sumar beneficios.

Este probiótico natural no es solo una tendencia pasajera

También se ha observado un posible efecto indirecto en el control del peso corporal y la regulación del apetito. Al influir sobre la microbiota y la producción de determinadas sustancias relacionadas con la saciedad, el kéfir podría ayudar a modular el metabolismo y favorecer un mejor equilibrio energético.

Sin embargo, no es un alimento adecuado para todo el mundo. Puede provocar gases, hinchazón o diarrea en personas con intolerancia a la lactosa, especialmente si no están acostumbradas a los lácteos fermentados. Además, en personas inmunodeprimidas no se recomienda su consumo sin supervisión médica, debido a la presencia de microorganismos vivos.

 

 

En cuanto a la mejor forma de tomarlo, la recomendación habitual es consumir un vaso pequeño de entre 150 y 200 ml al día, preferiblemente en ayunas o por la mañana. Para potenciar sus efectos, puede combinarse con frutas ricas en vitamina C, como kiwi, fresas o arándanos. Esta combinación favorece la absorción de hierro y mejora el equilibrio antioxidante, además de reforzar la sinergia probiótica.

Por supuesto, el kéfir no actúa de manera aislada. Su impacto es mayor cuando se integra dentro de una alimentación rica en fibra, frutas, verduras y alimentos reales, que sirvan de sustrato para las bacterias beneficiosas.