Pocas recetas generan tanto debate en España como la tortilla de patatas. Con o sin cebolla, más cuajada o casi líquida, cada casa tiene su versión y su verdad absoluta. Sin embargo, cuando quien opina es Ferran Adrià, la conversación adquiere otro nivel. Hace unos meses, en una entrevista, el chef dejó clara su postura y sorprendió a muchos: su tortilla favorita no es la de su madre, sino una versión poco cuajada, jugosa hasta el límite y con cebolla integrada, una elección que conecta directamente con el estilo de Betanzos, uno de los grandes referentes de este plato.

La tortilla favorita de Ferran Adrià

La tortilla de Betanzos, originaria de esta localidad gallega, se ha convertido en los últimos años en un auténtico objeto de culto para los amantes de la cocina tradicional. Su principal característica es su interior extremadamente meloso, casi líquido, que contrasta con un exterior apenas sellado. No busca la perfección estética, sino la intensidad del sabor y la textura. Es una tortilla que se sirve con decisión, sabiendo que no dejará indiferente a nadie.

Los huevos deben ser de calidad / Foto: Unsplash

Esa idea encaja perfectamente con la visión de Adrià, que siempre ha defendido la importancia de la experiencia en boca por encima de cualquier otra consideración. En el caso de la tortilla, apostar por un punto poco cuajado implica asumir riesgos, pero también permite conseguir una cremosidad difícil de igualar en versiones más hechas. Para el chef, ese equilibrio es clave: que el huevo envuelva la patata sin secarla, creando una textura casi untuosa.

El otro gran elemento del debate, la cebolla, también forma parte de su elección. Lejos de evitarla, Adrià apuesta claramente por incluirla, pero bien trabajada, pochada con paciencia hasta que aporta dulzor sin robar protagonismo. En este sentido, su visión se aleja de posturas más radicales y se sitúa en una interpretación donde cada ingrediente suma y aporta matices.

Más allá de la receta concreta, lo interesante es lo que refleja esta elección. En un momento en el que la gastronomía tiende a revisitar los clásicos, la tortilla de patatas vive una especie de segunda juventud. Versiones más jugosas, técnicas más cuidadas y un mayor respeto por el producto están redefiniendo un plato que parecía inamovible. La influencia de lugares como Betanzos ha sido clave en este proceso, marcando tendencia y demostrando que la tradición también puede evolucionar sin perder su esencia.

Existen muchos tipos de tortilla de patatas / Foto: Unsplash

La tortilla de patatas vive una especie de segunda juventud

Además, este tipo de tortillas conecta con una forma de entender la cocina más sensorial y menos rígida. No se trata de seguir normas estrictas, sino de buscar el punto que mejor funcione en boca. Y ahí, la tortilla poco cuajada gana adeptos, especialmente entre quienes valoran la intensidad, la textura y el placer inmediato del bocado.

Al final, que Ferran Adrià prefiera una tortilla así no deja de ser una invitación a replantear certezas. Porque incluso en los platos más tradicionales, siempre hay margen para la interpretación. Y en el caso de la tortilla, ese margen puede marcar la diferencia entre una receta correcta y una experiencia realmente memorable.