Pedro Sánchez ya se ha tenido que pronunciar sobre el escándalo de la semana y, con toda seguridad, uno de los de la legislatura. 24 horas después de que la Audiencia Nacional imputara a José Luis Rodríguez Zapatero por delitos de blanqueo de capitales, tráfico de influencias y apropiación indebida, el actual presidente del Gobierno se ha sometido a una sesión de control en el Congreso de los Diputados. Durante su cara a cara con Alberto Núñez Feijóo, ha trasladado "todo el apoyo" a su antecesor en el cargo, además de hacer una defensa de la presunción de inocencia y de asegurar que el ejecutivo "colaborará" con la justicia. A pesar de la enorme crisis, se enroca y asegura que no convocará elecciones hasta 2027, cuando termina el actual mandato. "Al Gobierno se llega con votos, no con atajos", ha espetado el líder socialista. 

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