Jonathan Andic dormirá en su casa. Este martes por la mañana los Mossos d'Esquadra lo han detenido en su piso, en la zona alta de Barcelona, acusado de la muerte de su padre, Isak Andic, fundador de Mango y uno de los hombres más ricos del Estado. Ocho horas después ha quedado en libertad, cuando su defensa ha depositado una fianza de un millón de euros. La jueza de Martorell le ha impuesto esta medida y lo investiga como autor de un homicidio por la muerte de su padre, mientras caminaban por Montserrat, el 14 de diciembre de 2024, tal como le pedía la Fiscalía por el riesgo de fuga. Además, le ha retirado el pasaporte y le ha prohibido salir del Estado español.

La magistrada de Martorell, Raquel Nieto Galván, ha hecho suyos todos los indicios de criminalidad acumulados por los investigadores de los Mossos, que, según la interlocutoria de prisión, apuntan que la muerte de Isak Andic “podría no haber estado accidental, sino que podría haber habido una participación activa y premeditada del hijo en la muerte del padre”. La resolución pone el foco en varios elementos que, según la magistrada del juzgado de instrucción 5 de Martorell, permiten sostener, todavía de manera provisional, que hay bastantes indicios para investigar a Jonathan Andic por un delito de homicidio, que está castigado con penas de manantial a quince años de prisión.

Por su parte, portavoces de la familia Andic han manifestado, tras conocer la resolución, que la familia quiere reiterar la inocencia de Jonathan Andic. “Se abre el momento procesal oportuno para demostrar su absoluta inocencia", han manifestado. En este sentido, el responsable del equipo legal, el letrado Cristóbal Martell, ha declarado:'“La conjetura del homicidio es inconsistente. Pero, sobre todo, es dolorosa. Estigmatiza a un hombre inocente. Ahora comienza auténticamente el proceso y brillará la verdad y la inocencia”. Martell ha sumado a su equipo de defensa al penalista Sebastián de Juan.

 

Las contradicciones de Jonathan Andic

Uno de los primeros puntos que destaca la jueza son las contradicciones en las que habría incurrido Jonathan Andic en las diferentes declaraciones que ha prestado desde el día de los hechos, siempre en sede policial, hasta este martes, que por primera vez ha sido conducido ante la jueza. Hay que recordar que la causa se cerró judicialmente, al considerarlo un accidente. Los Mossos consiguieron que el juzgado lo reabriera el 30 de enero pasado.

En una primera versión, el mismo 14 de diciembre de 2024, Jonathan explicó que caminaba unos cuatro o cinco metros por delante de su padre, que Isak Andic se había detenido para hacer fotografías con el teléfono móvil y que él no lo tenía a la vista. Según aquella declaración, oyó ruido de piedras, se giró y solo vio un cuerpo rodando entre los matorrales, hasta que oyó un fuerte golpe y un gemido de dolor.

Días después, sin embargo, en una segunda declaración, introdujo matices. Explicó que él y su padre tenían la costumbre de hablar mientras paseaban, que aquel camino lo había hecho unas dos semanas antes y que el padre solo había utilizado el móvil al principio del recorrido. Esta versión, según la investigación, no encajaría con el vaciado del teléfono de Isak Andic ni con las conclusiones de la autopsia: el móvil apareció en el bolsillo delantero de los pantalones del finado y solo constaba que lo hubiera utilizado al inicio de la ruta, donde hizo fotografías y un vídeo.

La jueza también considera poco probable que Jonathan Andic no viera la caída si realmente caminaban juntos y a poca distancia. Los informes de la Unitat d'Intervenció de Muntanya (UIM) de los Mossos señalan que, con buena visibilidad y una separación de tres o cuatro metros, la caída se habría podido ver “sin género de dudas”. Para perder la visibilidad del padre, según los agentes, la distancia habría tenido que ser de unos ocho o nueve metros.

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Jonathan Andic saliendo de los juzgados. / Marc Font, ACN

Las visitas al lugar antes de los hechos

Otro elemento clave son las visitas previas al mismo lugar. Jonathan Andic declaró que había hecho aquel recorrido unas dos semanas antes, pero la investigación del vehículo Mercedes G63 AMG de su propiedad apunta a otra cosa, aseguran los Mossos en el atestado del caso. Según los datos recogidos a través de sistemas de control y vigilancia del tráfico, el vehículo habría estado en la zona de Collbató los días 7, 8 y 10 de diciembre de 2024, es decir, pocos días antes de la muerte de Isak Andic. Para el juzgado, estas visitas previas podrían apuntar a una “planificación” o “estudio previo” del lugar donde se produjeron los hechos.

Detalles de la caída

Los informes técnicos de los Mossos también tienen un peso importante en la resolución. Los agentes analizaron el punto de inicio de la caída y una marca en el terreno que, en un primer momento, podría parecer compatible con un resbalón. Pero después de hacer diez simulacros, concluyeron que aquella marca no se podía haber generado de manera fortuita con un resbalón normal.

Según su informe, para obtener una huella similar era necesario fregar la suela del zapato contra el suelo varias veces, hacia delante y hacia atrás, de manera deliberada y ejerciendo presión. Este extremo es especialmente relevante porque el camino, según los mismos informes, no presentaba una dificultad especial ni requería calzado técnico. Solo el punto concreto de la caída comportaba un riesgo claro, y los Mossos remarcan que salir del camino en aquel lugar suponía un peligro evidente de muerte. El primer informe ya concluía que la caída que sufrió Isak Andic era mortal “sin ningún género de duda”.

Las llamadas al 112 del hijo de Andic

En el escrito judicial también se analizan las llamadas que Jonathan Andic hizo al 112, el teléfono de emergencias, después de la caída. Llamó dos veces —a las 12.36 y a las 13.13 horas—. En una primera comunicación explicó que su padre había caído y que creía que se había precipitado por un barranco en Montserrat. Posteriormente, cuando habló con una enfermera del Sistema de Emergencias Médicas (SEM), modificó la versión y dijo que él iba adelantado, que había oído ruido de piedras y que, al girarse, había visto a su padre gritar y caer. Esta explicación tampoco encajaría del todo con la declaración inicial ante los Mossos, en la que aseguró que había visto un cuerpo rodando entre los matorrales y que después había oído el golpe y los gritos.

El robo del móvil en Ecuador

La resolución también destaca, como un elemento incriminador, según la jueza y el atestado de los Mossos, un episodio posterior a los hechos: el cambio de teléfono móvil de Jonathan Andic. Según la investigación, el 25 de marzo de 2025 sustituyó el terminal que utilizaba por otro modelo nuevo y borró el contenido del antiguo. La desaparición del teléfono anterior se justificó, según consta en la causa, como un robo sufrido en Quito, en Ecuador, durante un viaje relámpago de ida y vuelta entre los días 24 y 26 de marzo. Los Mossos, sin embargo, hicieron gestiones para verificar aquella pérdida o sustracción y no lo pudieron confirmar. Además, la desaparición del terminal coincidiría temporalmente con las informaciones publicadas sobre la reapertura de la investigación judicial, apunta la magistrada en su auto.

“Obsesión” por el dinero

Otro punto que refuerza las sospechas, según el juzgado, es el informe forense. Los forenses describen una caída compatible con una trayectoria “como si se hubiera lanzado por un tobogán”, con los pies por delante. Las lesiones se concentran en el lado derecho y en sentido ascendente. Además, no presentaba lesiones en las manos, un hecho que, para los investigadores, según la jueza, permite descartar una caída clásica hacia delante o un resbalón provocado por una piedra.

Más allá de los elementos físicos y técnicos, la jueza también entra en la relación entre padre e hijo. Jonathan Andic había sostenido que mantenía una relación buena con su padre y sin desavenencias. Pero el análisis de los mensajes de WhatsApp incorporados a la causa apunta, según la resolución, en una dirección diferente. El juzgado considera que había una mala relación entre ambos y sitúa el posible móvil en cuestiones económicas y sucesorias. Según el auto, Jonathan Andic mostró una "obsesión" por el dinero y llegó a pedir a su padre una herencia en vida. También consta que, a mediados de 2024, habría tenido conocimiento de la intención de Isak Andic de modificar el testamento y crear una fundación para ayudar a personas necesitadas. A partir de aquel momento, según el juzgado, se habría producido un cambio de actitud en el hijo, que habría intentado reconciliarse con el padre y habría admitido que su relación con el dinero no era la correcta.

La "reconciliación" en Montserrat

La resolución judicial considera que la propuesta de excursión a Montserrat podría haberse producido en este contexto de reconciliación. Isak Andic habría aceptado salir a caminar con su hijo para hablar los dos solos. La fundación, según consta en la resolución, no se llegó a constituir.

Con todos estos elementos, la jueza sostiene que hay un conjunto de indicios que permiten mantener a Jonathan Andic como investigado: la mala relación con el padre, un posible móvil económico vinculado a la herencia y a la fundación, las visitas previas al lugar de los hechos, las contradicciones en las versiones, las conclusiones de la autopsia, el cambio y desaparición del móvil, y los informes técnicos que cuestionan que la caída fuera accidental. El auto también recoge que Jonathan Andic habría verbalizado en escritos "sentimientos de odio, rencor, ideas de muerte y culpabilización del padre por su situación". Según el juzgado, todo ello podría apuntar a una "solución única" para recibir la herencia en vida o para que la figura del padre dejara de existir, ya fuera en su pensamiento o físicamente.

Riesgo de fuga

Para evitar una posible fuga, como ha planteado la Fiscalía, la magistrada ha aceptado que consignara una fianza de un millón de euros para poder quedar en libertad, tal como ha hecho. 

Jonathan ha mantenido ante la jueza su versión: que todo fue un accidente. La familia Andic mantiene el apoyo a Jonathan, y su equipo de defensa sostiene que puede rebatir y tumbar todos los indicios, que  en unos días reflejará en el recurso contra su imputación.