En un vídeo muy simpático en TikTok, un creador de contenido especializado en cocina explica cómo cocer percebes correctamente en casa sin complicaciones y respetando al máximo el sabor de uno de los mariscos más apreciados. Los percebes imponen respeto por su precio y por el miedo a estropearlos, pero con unos pasos muy claros y una cocción bien medida, el resultado puede ser espectacular incluso sin experiencia previa. El primer punto clave es el agua.  Para cocer percebes no hace falta nada sofisticado: basta con un litro y medio de agua, una hoja de laurel y sal en cantidad generosa, buscando un punto similar al del agua de mar.

Cocer y pelar percebes es así de simple

El creador insiste en que no hay que escatimar con la sal, porque es la que ayuda a potenciar el sabor natural del percebe sin enmascararlo. Una vez el agua está en la olla, hay que esperar a que rompa a hervir con fuerza. Solo en ese momento se añaden los percebes, nunca antes. Este detalle es fundamental para que la cocción sea rápida y controlada. En cuanto los percebes entran en contacto con el agua hirviendo, la temperatura baja ligeramente, por lo que hay que estar atentos a cuando el agua vuelve a hervir.

Percebes frescos / Foto: Unsplash

A partir de ese segundo hervor comienza el tiempo real de cocción. Aquí no hay una cifra exacta para todos los casos, ya que depende del tamaño. Los percebes más pequeños necesitan unos 40 segundos, mientras que los más grandes pueden llegar hasta un minuto y medio como máximo. Pasarse de tiempo es uno de los errores más comunes y provoca que el percebe pierda jugosidad y sabor.

Durante este breve proceso, el creador recomienda tapar la olla con un trapo limpio. Este gesto ayuda a mantener mejor el calor y a que la cocción sea más uniforme. No se trata de tapar con una tapa convencional, sino con un paño que conserve el vapor sin condensarlo en exceso.

No hay que escatimar con la sal, porque es la que ayuda a potenciar el sabor natural del percebe

Una vez alcanzado el tiempo adecuado, los percebes se retiran rápidamente del agua y se colocan en un plato o fuente. De nuevo, entra en juego el mismo trapo, que se utiliza para cubrirlos y mantener el calor. Este paso no es decorativo: los percebes, según explica, deben comerse calientes, ya que al enfriarse pierden intensidad y parte de su sabor marino tan característico.

 

 

A la hora de pelarlos, el proceso es mucho más sencillo de lo que parece. No hacen falta cuchillos ni herramientas especiales. Basta con apretar hacia abajo la base del percebe, lo que permite que suelte el agua que contiene en el interior. Una vez hecho esto, la piel se separa fácilmente y queda al descubierto la carne, lista para disfrutar.