China ha decidido intervenir de forma directa en la evolución del automóvil moderno. El mayor mercado mundial, con 20,9 millones de vehículos vendidos en 2025, aplicará a partir de 2027 una serie de cambios normativos que modificarán elementos clave del diseño interior y exterior de los coches. La medida no afecta a motores ni a baterías, sino a aspectos vinculados con la seguridad y la ergonomía.
El nuevo marco regulatorio obligará a los fabricantes a replantear soluciones que en los últimos años se habían convertido en tendencia global. Tiradores enrasados, volantes de formato no convencional y pantallas táctiles que concentran casi todas las funciones del vehículo quedarán sujetos a restricciones concretas. En este sentido, el enfoque prioriza la funcionalidad mecánica y la protección de los ocupantes frente a la digitalización extrema.
Seguridad mecánica frente a diseño minimalista
La primera modificación entrará en vigor el 1 de enero de 2027 y afectará a los tiradores de las puertas. Quedarán prohibidos aquellos sistemas completamente integrados en la carrocería que dependen exclusivamente de un mecanismo eléctrico para desplegarse. Todos los nuevos modelos deberán incorporar un sistema de apertura de emergencia accesible desde el interior y desde el exterior.
La decisión responde a situaciones registradas tras accidentes en las que el fallo eléctrico impide desplegar el tirador y dificulta la evacuación. En escenarios con riesgo de incendio o deformación estructural, la rapidez de acceso al habitáculo resulta determinante. Llama especialmente la atención que el regulador haya optado por limitar una solución estética ampliamente extendida en vehículos eléctricos de última generación.
El segundo cambio afecta al volante tipo ‘yoke’, caracterizado por la ausencia de su parte superior. Este diseño, asociado a una imagen tecnológica y futurista, quedará prohibido a partir de la misma fecha. Las autoridades consideran que su geometría ofrece menor protección en impactos frontales y condiciona el despliegue óptimo del airbag.

Además de las críticas por su ergonomía en maniobras de giro amplio, el argumento central se centra en la seguridad pasiva. Un volante circular convencional proporciona una superficie de apoyo más uniforme y contribuye a contener el movimiento del conductor en caso de colisión.
Regreso de los botones físicos
La tercera medida entrará en vigor el 1 de julio de 2027 y supondrá un cambio relevante en el interior de los vehículos. China obligará a que determinadas funciones esenciales dispongan de mandos físicos independientes, reduciendo la concentración de controles en la pantalla táctil central.
Entre los sistemas que deberán contar con botones específicos figuran los intermitentes, las luces de emergencia, la bocina, la transmisión y el arranque. También las asistencias a la conducción tendrán que disponer de un interruptor físico dedicado. Elementos como el limpiaparabrisas, la calefacción del parabrisas, las ventanillas o la llamada de emergencia no podrán quedar ocultos exclusivamente en menús digitales.
La medida parte de la premisa de que la interacción táctil exige mayor atención visual que un mando físico reconocible al tacto. Reducir el tiempo que el conductor aparta la vista de la carretera se convierte así en el eje central de la reforma.
El impacto de estas decisiones será previsiblemente global. Los fabricantes que operan en China tenderán a unificar soluciones técnicas para mantener economías de escala, lo que influirá en el diseño de modelos destinados a otros mercados. Por otro lado, las marcas internacionales deberán adaptar sus plataformas si quieren conservar su presencia en el país.
China introduce así un giro estratégico en el desarrollo del automóvil. A partir de 2027, la seguridad estructural y la ergonomía tangible recuperarán protagonismo frente a la digitalización total, marcando una nueva etapa en la evolución del diseño automovilístico.