Si para algo ha servido el programa Joc de cartes es para saber en qué nos debemos fijar en un restaurante. Espacio, cocina, servicio, comida y precio son cinco categorías que sirven para intentar decidir, con cierta objetividad, si un restaurante nos gusta o no. Porque a un restaurante no se va solo a comer; se va a tener una experiencia completa. Del tipo que sea, pero una experiencia en conjunto. Hay una categoría, sin embargo, que no se suele tener en cuenta y que es tanto o más importante que las anteriores: la coherencia. Y en Incorrecte, el restaurante regentado por Marcel Pons en la parte alta de Barcelona, saben que para consolidar un proyecto es vital currar y ser coherente.

Vanguardia singular

El restaurante Incorrecte (C/ Cerignola, 11) es un proyecto pequeño que combina la alta cocina con los productos de proximidad típicos de la cocina catalana. El nombre es toda una declaración de intenciones de un cocinero irreverente que no se conforma con hacer las cosas como el resto. Tan pronto como entras al restaurante, te das cuenta de que es coherente; desde el pomo de la puerta, en forma del logo del restaurante, hasta los colores blanco, negro y rojo que visten el espacio, todo gira en torno a la idea de Incorrecte. El espacio es acogedor. Muebles rojos, cuadros 'incorrectos' y una mesa redonda en un espacio más reservado visten el comedor principal. Al fondo, la cocina abierta, presidida por una barra desde la cual disfrutar del chef en acción durante la comida. Y abajo, en un piso inferior al que se accede por unas escaleras ubicadas en la entrada, hay otro espacio de comedor.

La asociación de vinos es una opción ideal a medio camino entre la copa y el maridaje

Interior del restaurante Incorrecte. / Foto: Jordi Domènech

Menú de temporada equilibrado

Y si el espacio es coherente, la oferta de comida aún más. Incorrecte ofrece carta y menú degustación. Los platos son una combinación muy bien conseguida de vanguardia culinaria y recetas tradicionales. Platos como el buñuelo de pan con tomate y fuet, un plato servido en un formato moderno, pero que encapsula el sabor más tradicional de cualquier entrante de una comida familiar catalana. El menú degustación es la opción más recomendable, ya que permite probar la oferta gastronómica al completo. Ahora bien, si hay algo que destaca en Incorrecte es la asociación de vinos. Se trata de una opción a medio camino entre la copa y el maridaje de vino que es ideal para quien quiera una opción más económica y con menos alcohol durante la comida.

Bacalao a la lleidatana del restaurante Incorrecte. / Foto: Emma Porta

Los platos del menú son divertidos y sabrosos. Marcel Pons pone su técnica al servicio de los platos para sorprender y llenar de significado las elaboraciones que sirve. Con los canelones de liebre, por ejemplo, lo primero que notas cuando te los sirven es un aroma a chocolate. Un olor que te recordaría a los postres, pero que en un plato así tiene todo el sentido porque es el ingrediente con el que se cocina el tradicional plato de liebre al chocolate. Además, cuando te lo comes, el olor a chocolate no se apodera del plato, sino que acompaña sutilmente la bechamel y la carne, que son las auténticas protagonistas

Este restaurante no forma parte de ningún gran grupo de restauración ni tiene a nadie detrás que les ponga dinero

También destaca el bacalao a la lleidatana, una elaboración poco habitual en restaurantes de Barcelona, y aún más en formatos de menú degustación. El bacalao es firme y tierno, con un gusto exquisito y servido con un poco de manzana que le da un contraste dulce delicioso. O el arroz con leche, un postre extraordinario presentado en un formato diferente del tradicional, pero con un sabor y una textura genuinos y sorprendentes.  

Canelones del restaurante Incorrecte. / Foto: Emma Porta

Esfuerzo e independencia

Este restaurante no forma parte de ningún gran grupo de restauración ni tiene a nadie detrás que les ponga dinero. Todo se construye a base de esfuerzo propio: desde las chaquetillas para el equipo, con el logotipo del local, hasta la aplicación de reservas, cada pequeño detalle tiene un coste importante. Compaginar la burocracia con la cocina no es nada fácil, y Marcel Pons tiene que asumirlo todo, lo que le da aún más mérito al proyecto. Un restaurante con tres años de vida que se ha ido consolidando poco a poco a base de esfuerzo, buen producto y unos platos excelentes, liderado por un cocinero que ha apostado por cocinar fuera del circuito de restaurantes de este tipo que suele abrir en el Eixample.