El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha convertido este martes el discurso sobre el estado de la Unión en una demostración de fuerza ante los suyos y en un pulso directo con los demócratas. “Nuestra nación ha vuelto: más grande, mejor, más rica y más fuerte que nunca”, ha proclamado nada más empezar, en lo que ya es el discurso más largo de la historia en una sesión conjunta del Congreso. La bancada republicana se ha levantado una y otra vez, coreando “U-S-A” con entusiasmo militante. Pero la otra mitad del hemiciclo tampoco ha estado dispuesta a callar.

El momento más incendiario ha llegado cuando Trump ha desafiado a los congresistas a ponerse de pie si estaban de acuerdo con esta afirmación: “El primer deber del gobierno es proteger a los ciudadanos estadounidenses, no a los inmigrantes ilegales”. Los republicanos se han levantado entre aplausos; los demócratas han contestado con abucheos y gritos de “mentiroso”.

Randy Weber, republica texas efe
Randy Weber, republicano de Texas / EFE

Tensión y gritos de "mentiroso"

La tensión se palpaba desde el primer minuto. El congresista Al Green interrumpió la llegada del presidente con un mensaje contundente —“las personas negras no son simios”— en referencia a un video polémico que representaba a Barack Obama y a su esposa como primates. Green, bastón en mano, acabó expulsado del pleno por segundo año consecutivo.

Los reproches se han ido acumulando. La representante Ilhan Omar ha gritado “¡mentiroso!” cuando Trump volvió a cargar contra la comunidad somalí de Minnesota. Rashida Tlaib lo acusó directamente: “¡Estás matando americanos!”, en referencia a la muerte de un ciudadano durante las redadas migratorias masivas ordenadas por el gobierno federal el pasado enero.

Ilhan Omar efe
Ilhan Omar / Efe

Trump también ha aprovechado el foco para atacar el Tribunal Suprem, por el reciente revés judicial a sus aranceles. Ante los magistrados presentes en la sala, ha calificado de “desafortunada” la decisión que invalida buena parte de los llamados “aranceles recíprocos”. Solo uno de los jueces votó a favor de mantenerlos.

Un paréntesis de coincidencia

En medio de la bronca, hubo un momento de extraña coincidencia: la propuesta de prohibir que los legisladores operen en bolsa con información privilegiada arrancó aplausos en ambos lados. El entendimiento duró poco. “¿Y tú, qué?”, le espetó el demócrata Mark Takano. Tlaib añadió: “Eres el presidente más corrupto”.

Después de 107 minutos de una sesión crispada hasta el último segundo, Trump ha cerrado filas con su relato: el estado de la Unión es fuerte y el futuro será “más grande, mejor, más brillante y más glorioso que nunca”. A la salida, muchos demócratas negaban con la cabeza. La fractura, lejos de coserse, parece más profunda que nunca.