Justo el día en que se han desclasificado todos los documentos del 23F, Antonio Tejero Molina, el guardia civil que protagonizó el golpe de estado del 23 de febrero de 1981, ha muerto este miércoles en Valencia, a los 93 años y en compañía de toda su familia después de sufrir una larga enfermedad. Fue condenado a prisión y cumplió condena en diversas prisiones militares. En 1996, salió en libertad. El pasado mes de octubre se supo que el exguardia civil se encontraba en un estado de salud muy grave, hasta el punto de que en algún momento incluso se llegó a dar por hecho su fallecimiento. Sin embargo, finalmente logró recuperarse y, al día siguiente de su ingreso hospitalario, recibió el alta médica para continuar la recuperación en su domicilio.
"Quiero comunicaros con profundo dolor que hoy, 25 de febrero de 2026, mi padre: Antonio Tejero Molina ha muerto en compañía de todos sus hijos", ha informado la familia en un comunicado donde han destacado que ha recibido "los últimos sacramentos y la bendición" del papa León XIV. "Doy infinitas Gracias a Dios por su vida entregada y generosa hacia Dios, España y su familia. Ruego una oración por su eterno descanso", concluye el escrito.
Una figura marcada por el 23F y la confrontación política
Tejero, nacido el 30 de abril de 1932, es recordado por su irrupción en el Congreso al grito de "¡quieto todo el mundo! ¡al suelo! ¡se sienten, coño!" y disparando contra el techo de la cámara baja durante la investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo. Después de que el golpe de estado fracasara, se entregó al día siguiente, el 24 de febrero, y dos años después fue condenado a 30 de prisión, por un delito de rebelión militar consumado, agravado con reincidencia. Pasó solo 15 años entre las rejas de diversas prisiones militares, y el 3 de diciembre de 1996, quien fue teniente coronel de la Guardia Civil, salió en libertad.
El último momento de gloria de Tejero tuvo lugar hace dos años, después de que Pedro Sánchez comenzara a negociar con los partidos independentistas para poder ser investido de nuevo presidente del gobierno español. El ex guardia civil lo denunció ante la Fiscalía General del Estado por "maniobras antiespañolas", que "están poniendo en riesgo la identidad de la patria" y que "han dañado estos valores desde el momento en el que Sánchez y los miembros de su gobierno comenzaron a negociar con independentistas catalanes, vascos y asesinos de ETA". También denunció a Artur Mas, en 2012, por "conspiración y proposición para la sedición". Nunca escondió su rechazo y asco por la figura del socialista. Ya la dejó bien clara el 24 de octubre de 2019, día en que se ejecutó la exhumación de Franco, ordenada por Sánchez. Aquel día asistió, como 250 franquistas, al cementerio de Mingorrubio, donde fue trasladado el cuerpo del dictador. Fue recibido a grito de "a sus órdenes, coronel" o "Tejero, grande de España". A principios de este año, después de que el gobierno español explicara sus planes para conmemorar los 50 años de la muerte de Franco, se puso en marcha la Plataforma 2025 para reivindicar su figura, comenzando por un manifiesto firmado por algunos de sus nietos y también por el mismo Tejero y uno de sus hijos, Ramon, que es cura. Él mismo ha dado los sacramentos a su padre este jueves y fue el encargado de oficiar el responso al dictador.
El golpe de estado
El 23 de febrero de 1981, en Madrid a las 18.23 horas, Antonio Tejero asaltó, subfusil en mano y al frente de dos compañías armadas formadas por 288 miembros de la Guardia Civil, el Congreso de los Diputados. Una vez producido el asalto, Tejero se situó en el atril de la cámara, disparó tres tiros intimidatorios al aire con su pistola reglamentaria y en un tono amenazante clamó: “¡Quieto todo el mundo! ¡Al suelo! ¡Se sienten, coño!”. Es la expresión que quedó para la posteridad de aquella jornada. Ocho de las once capitanías generales secundaban, de manera directa o indirecta, aquel golpe de estado. Una de las grandes incógnitas que rodean el 23F es el papel que jugó Juan Carlos I, que había llegado al trono después de la muerte de Franco seis años atrás. Según diferentes periodistas, este golpe tuvo el apoyo, hasta horas antes de producirse, del padre de Felipe VI. El mismo Tejero aseguró años después en una entrevista que el monarca tenía "preparado con Armada un gobierno a su gusto" pero que necesitaba a un militar que diera el golpe, él.
Langosta en prisión?
Además de solo cumplir la mitad de la condena, el paso por la prisión de Antonio Tejero fue muy comentado. Tanto él como el resto de participantes del golpe de estado vivieron "a cuerpo de rey" en las diversas prisiones por las que pasó durante los 15 años que estuvo encerrado. Tejero tenía más visitas que ningún otro preso y en la prisión de Ferrol su celda no tenía rejas. Además, según diversos historiadores, tenía calefacción y agua caliente. Con todo, buena parte de su condena la pasó en el Castell de Sant Ferran, en Figueres. Allí también disfrutó de privilegios y, se decía, que tenía un menú especial: comía langosta para comer.