Abrir un aguacate sigue siendo, para muchos, una auténtica ruleta gastronómica. Cuando por fin parece que ha alcanzado el punto justo de maduración y decidimos cortarlo, no es raro llevarse una decepción: pulpa marronácea, fibras extrañas o un interior que ya no invita precisamente a untar una tostada. En otras ocasiones, el problema es distinto, pero igual de frustrante: un hueso descomunal que ocupa casi todo el fruto y deja una fina capa de aguacate por la que hemos pagado precio de oro. Precisamente para esquivar este último inconveniente, desde hace un tiempo está ganando protagonismo en fruterías europeas un producto tan curioso como desconocido: el aguacate sin hueso.

¿Sabías que existe un aguacate sin hueso?

Estos pequeños frutos reciben nombres como aguacate dátil o aguacate cóctel, y a simple vista pueden pasar completamente desapercibidos. Su forma alargada y su tamaño reducido hacen que muchos los confundan con pepinillos, sobre todo cuando aparecen mezclados con otras frutas en el lineal. Sin embargo, basta sostenerlos en la mano para darse cuenta de que esconden una ventaja evidente: todo lo que ves es pulpa aprovechable, sin sorpresas en el interior.

Estos frutos reciben el nombre de aguacate dátil o aguacate cóctel / Foto: Unsplash

Durante años, estos aguacates fueron considerados poco más que un producto de descarte. En zonas productoras del sur de España, especialmente en Andalucía, se les conocía incluso como abortos de aguacate, ya que su ausencia de hueso se interpretaba como una malformación. A pesar de ello, siempre han sido perfectamente comestibles y con un valor gastronómico idéntico al de los aguacates tradicionales. El cambio llegó cuando una conocida cadena británica, Marks & Spencer, decidió ponerlos a la venta y presentarlos como una solución al famoso “avocado hand”, un término tan llamativo como eficaz desde el punto de vista del marketing.

Durante muchos años, fueron simplemente descartados / Foto: Unsplash

Aunque muchos pensaron que se trataba de un producto modificado genéticamente, la realidad es mucho más sencilla y natural. Estos aguacates son frutos partenocárpicos, es decir, se desarrollan sin que la flor haya sido polinizada, lo que da lugar a un fruto sin semilla. Es el mismo fenómeno que ocurre en los plátanos, las piñas o algunos cítricos sin pepitas, por lo que no hay nada artificial en su origen.

Aunque algunos lo piensen, no se trata de un producto modificado genéticamente

El interés de algunos chefs franceses por este formato y su entrada en ferias gastronómicas impulsaron definitivamente su popularidad. En España, empresas como BemaTropik o Trops, ambas en Málaga, ya los comercializan, y su aparición en redes sociales ha terminado de despertar la curiosidad del consumidor. Más allá de la novedad, sus ventajas son claras: menor merma, mayor comodidad y un tamaño perfecto para consumir de una sola vez, evitando la oxidación del aguacate que se queda a medias. Un pequeño fruto que demuestra que, a veces, lo diferente también puede ser práctico.