Lamine Yamal volvió a ser decisivo. El de Rocafonda, con un golazo a la escuadra, fue el gran protagonista de la victoria del Barça contra el Athletic. Aunque es un futbolista que no se debería medir solo por las cifras, lo cierto es que estas no dejan de crecer temporada tras temporada. Es lógico: solo tiene 18 años y tanto su progresión como su techo continúan siendo una incógnita. Lo que ya no admite debate es su nivel actual, más que suficiente para situarlo entre los mejores jugadores del planeta. Con la diana en San Mamés, Lamine ya suma 19 goles este curso en solo 36 partidos. Dicho de otra manera, ya ha superado los 18 de la temporada pasada y lo ha hecho en 19 partidos menos.
Un futbolista que va mucho más allá de los números
Y es que Lamine aporta mucho más que números. Su sola presencia obliga a los rivales a ajustarse constantemente, genera espacios en otras zonas del campo y, cada vez que entra en contacto con el balón, acostumbra a mejorar la jugada. Pero, además, los datos también impresionan: esta temporada acumula 19 goles —14 en Liga, 3 en Champions y 2 en Copa— y 13 asistencias. Partido tras partido va rompiendo techos en una carrera que no deja de acelerar. Hace solo unos días, contra el Villarreal, firmó el primer hat-trick de su trayectoria. Y lo que más impacta es pensar hasta dónde puede llegar si mantiene este camino. De momento, su mínimo ya es de auténtica superestrella.

Una progresión imparable desde los 16 años
La primera temporada de Lamine como jugador asentado en el primer equipo fue la 2023-24. Ya entonces dejó claro que era un talento diferente del resto. Con solo 16 años, se convirtió en una pieza importante en el Barça de Xavi y cerró el curso con 7 goles y 7 asistencias. Después llegó la Eurocopa, donde fue escogido mejor jugador joven del torneo y se confirmó, ya sin matices, como una de las grandes figuras emergentes del fútbol mundial. La temporada siguiente ya se esperaba un paso adelante, tanto en juego como en producción. Con Flick, en 55 partidos, firmó 18 goles y 21 asistencias, con un peso determinante en los grandes escenarios, hasta el punto de acabar segundo en la carrera por el Balón de Oro.
Ahora, esta progresión no se detiene. Lamine ya ha superado los registros goleadores de la temporada pasada y, si mantiene este ritmo, tiene perfectamente al alcance cerrar el curso alrededor de la treintena de goles. Y todo esto con solo 18 años —cumplirá 19 en julio—, un dato que aún engrandece más la dimensión de lo que está haciendo. Pero lo más extraordinario no es solo la cifra, sino la naturalidad con la que asume protagonismo, marca diferencias y decide partidos. Juega con la personalidad de un veterano y con el impacto de un futbolista llamado a marcar una época. En el Barça ya no solo ilusiona por lo que promete, impresiona por lo que ya es.