Un pan de payés puede ser mucho más que un acompañamiento. En las tierras del Ebro es también el recipiente de una receta tradicional que nació en el campo y que ha llegado hasta nuestros días gracias a las fiestas populares y al trabajo de las asociaciones locales. Es la clotxa, una comida que reúne ingredientes sencillos y que sigue siendo un símbolo de la cocina del territorio.
Una de esas recetas tradicionales en peligro de extinción
Una receta nacida en el campo
La clotxa tiene su origen en las comidas que preparaban los payeses mientras trabajaban en el campo. Con los ingredientes que tenían más a mano, rellenaban un pan y reunían en una misma elaboración los productos que les tenían que servir para comer. Esta sencillez es una de las características que todavía hoy definen la receta.
El pan de payés y un buen chorro de aceite de oliva son dos de sus grandes protagonistas. También intervienen la sardina asada a la brasa y la piel de tomate, que completan una combinación vinculada a los ingredientes de la cocina mediterránea. El resultado es un bocado que conserva la relación con la vida rural y con las tradiciones del territorio. Para prepararla, hay que vaciar la miga de un pan entero y reservarla. En el interior se coloca la sardina con la piel de tomate y el aceite. Finalmente, se vuelve a tapar con la misma miga que se había retirado. El pan se convierte así en el recipiente del relleno y en una parte imprescindible del conjunto. Aunque sigue siendo muy popular entre la gente mayor, la clotxa ha necesitado un trabajo de recuperación para que no se perdiera.
Un plato que se mantiene vivo en las fiestas populares
Actualmente, la clotxa es un plato representativo de la mancomunidad MIDIT, que agrupa Vandellòs, l'Hospitalet de l'Infant, Tivissa y Pratdip. Su presencia en actos populares permite compartir esta receta con las nuevas generaciones y con las personas recién llegadas, que pueden descubrir en ella una de las comidas propias del territorio.
Paula Barceló, expropietaria del restaurante Can Macari de Vandellòs, explica a Vadegust que las organizaciones del pueblo se encargan de comprar los ingredientes, hacer la sardina a la brasa y ofrecer esta comida a la gente. Para ella, es un orgullo que una preparación nacida en el campo continúe siendo protagonista de las celebraciones locales. La reivindicación también ha favorecido la presencia de la clotxa en las casas particulares y en restaurantes de la Ribera d’Ebre. Las asociaciones de la comarca han tenido un papel destacado en esta continuidad y han contribuido a convertirla en un atractivo para los visitantes.
En marzo, la Fiesta de la Clotxa ofrece otra oportunidad para acercarse a ella. Los restaurantes incorporan la receta a las cartas y también proponen variaciones propias. Es una manera de mantener viva una comida que continúa encontrando en el pan, el aceite y la sardina su razón de ser. La celebración permite reencontrar estos sabores y recordar el trabajo de quien ha mantenido viva esta tradición gastronómica.
