El uso de discursos simplistas está demostrando que la política no tiene mucho que ofrecernos. Pretender criminalizar al contrario, sin presentar proyectos honestos, alternativas, está resultando ser agotador para un ciudadano que se dedica a pagar impuestos y a sentir que lo que debería cuidarse y protegerse con ellos no se cuida.
Intentar generar marcos morales para meter miedo al electorado parece ser la estrategia más simple y reduccionista que trata al votante como si fuera idiota.
En este videoanálisis hablo sobre el uso de este tipo de discursos en campaña electoral.