“Tienes que beber dos o tres litros de agua al día”. Esta frase se repite tanto que muchas personas la siguen casi de forma automática, incluso cuando no tienen sed. Botellas siempre a mano, alarmas en el móvil y la sensación de estar haciendo algo mal si no se llega a esa cantidad. Sin embargo, cada vez más expertos coinciden en que beber 2 o 3 litros de agua al día no es una obligación universal ni una regla válida para todas las personas. En un vídeo reciente publicado en TikTok por @comiendoconmaria, se desmonta este mensaje tan popular y se explica por qué la hidratación diaria no funciona igual para todo el mundo.

¿Cuánta agua hay que beber al día? El mito de los litros diarios

Uno de los datos que más se repiten es que la Organización Mundial de la Salud recomienda beber entre cuatro y seis vasos de agua al día. El problema es que esta referencia resulta bastante ambigua. El tamaño de los vasos de agua no es el mismo en todas las casas ni en todos los países, por lo que basarse en ese número puede llevar a confusión. Por este motivo, los profesionales de la nutrición prefieren hablar de cantidades orientativas de agua y de necesidades individuales, en lugar de imponer cifras cerradas.

Litros de agua al día / Foto: Unsplash

Según explican los especialistas, una persona sana necesita alrededor de 1,2 a 1,3 litros de agua al día para cubrir las pérdidas normales del organismo. Estas pérdidas se producen de manera constante a través de la orina, la transpiración y la respiración, incluso cuando no hacemos ejercicio ni pasamos calor. Esta cantidad mínima permite que el cuerpo funcione correctamente en condiciones normales.

No todas las personas necesitan la misma cantidad de agua

A partir de esa base, entran en juego muchos factores que pueden hacer que esa cifra aumente. El clima, la actividad física, el tipo de alimentación o el estado de salud influyen directamente en las necesidades reales de hidratación. Por ejemplo, una persona que hace deporte con frecuencia o suda más puede necesitar beber más agua, mientras que alguien con una dieta rica en frutas y verduras ya obtiene parte del agua a través de los alimentos.

En el vídeo de @comiendoconmaria, se insiste en que forzarse a beber sin tener sed para llegar a los famosos dos o tres litros diarios no siempre es necesario ni beneficioso. De hecho, obsesionarse con una cifra concreta puede llevar a ignorar las señales naturales del cuerpo, que siguen siendo uno de los mejores indicadores de hidratación.

Consumo de agua / Foto: Unsplash

Escuchar al organismo, beber cuando aparece la sed y mantener una ingesta repartida a lo largo del día suele ser suficiente en la mayoría de los casos. La hidratación adecuada no depende de cumplir una norma rígida, sino de adaptarse a las necesidades de cada persona.

Romper con el mito de los litros diarios permite adoptar una relación más relajada y realista con el consumo de agua. Entender que no todos necesitamos beber lo mismo ayuda a cuidar la salud sin caer en mensajes simplificados que no siempre reflejan lo que dice realmente la ciencia.