Durante años, la proteína en polvo ha estado ligada casi en exclusiva al mundo del fitness, los gimnasios y los batidos postentrenamiento. Su imagen se ha construido alrededor de cuerpos musculados, rutinas intensas y objetivos deportivos muy concretos. Sin embargo, tal y como explica una experta en nutrición en una reciente publicación en Instagram, esta visión es limitada y, en muchos casos, injusta con un producto que puede tener un papel muy útil en otras etapas y situaciones de la vida cotidiana. La nutricionista recuerda que la proteína es un macronutriente esencial para el organismo, imprescindible para mantener la masa muscular, reparar tejidos, reforzar el sistema inmunitario y asegurar un correcto funcionamiento metabólico.

Experta nutricionista: "La proteína en polvo no es solamente para deportistas"

No solo los deportistas tienen necesidades proteicas elevadas. Personas mayores, pacientes con poco apetito, individuos con dificultades para masticar o digerir ciertos alimentos, o incluso personas con dietas restrictivas, pueden beneficiarse enormemente de un suplemento proteico bien elegido.

Proteína en polvo / Foto: Unsplash
Proteína en polvo / Foto: Unsplash

Uno de los colectivos en los que más insiste es el de la gente mayor. Con el paso de los años, es habitual que disminuya el apetito, que cueste más comer carne, pescado o legumbres, o que aparezcan problemas dentales y digestivos. En estos casos, la proteína en polvo puede ser una herramienta práctica y eficaz para enriquecer purés, cremas, yogures o incluso platos salados, ayudando a prevenir la pérdida de masa muscular y la fragilidad asociada a la edad.

Además, la experta subraya que no existe una única proteína en polvo. Hoy en día encontramos una amplia variedad: proteína de suero, caseína, proteína vegetal de guisante, arroz o soja, opciones sin lactosa, mezclas específicas para determinadas patologías y fórmulas adaptadas a diferentes tolerancias y necesidades nutricionales. Esta diversidad permite que cada persona pueda encontrar la opción que mejor encaje con su estado de salud, su alimentación y su estilo de vida.

La experta subraya que no existe una única proteína en polvo

Otro punto importante es el estigma social que todavía arrastra este tipo de producto. Asociar la proteína en polvo únicamente al deporte ha provocado que muchas personas que podrían beneficiarse de ella la descarten por prejuicio o desconocimiento. Según la nutricionista, es momento de normalizar su uso como un complemento más dentro de una dieta equilibrada, siempre bajo criterio profesional y sin sustituir alimentos de forma indiscriminada.

 

 

El mensaje es claro: la proteína en polvo no es un atajo ni un producto milagro, pero tampoco es un recurso exclusivo de atletas. Usada con sentido común, puede convertirse en una aliada nutricional para mejorar la calidad de la alimentación en muchas más personas de las que imaginamos.