Sandra Moñino, nutricionista muy seguida en redes sociales y conocida en Instagram como @nutricionat_, ha compartido recientemente un vídeo que ha generado mucho interés entre personas que empiezan a notar cambios físicos y metabólicos con el paso del tiempo. En él, explica que a partir de los 40 años el cuerpo ya no responde igual, el metabolismo se vuelve más lento, la inflamación de bajo grado puede aumentar y entran en juego factores hormonales que antes apenas se percibían. Por eso, insiste en que no se trata de comer menos ni de obsesionarse con dietas restrictivas, sino de elegir mejor los alimentos, priorizando aquellos que ayudan a cuidar el sistema cardiovascular, el intestino, el equilibrio hormonal y la energía diaria. Según explica, hay una serie de productos que deberían ganar protagonismo en la alimentación cotidiana porque aportan beneficios muy concretos en esta etapa vital.

Estos alimentos no pueden faltarte a partir de los 40 años

Uno de los primeros alimentos que destaca es la remolacha, un vegetal que muchas veces se infravalora pero que tiene un impacto muy interesante sobre la salud. Sandra Moñino explica que ayuda a regular la tensión arterial gracias a su contenido en nitratos naturales y que además puede mejorar el rendimiento físico, algo especialmente útil cuando con los años cuesta más mantener la energía o el tono muscular. Consumida asada, cocida o incluso en cremas, la remolacha se convierte en un aliado sencillo y eficaz.

Crema de remolacha / Foto: Unsplash
Crema de remolacha / Foto: Unsplash

Otro pilar fundamental que menciona es el omega-3, especialmente el que procede de pescados pequeños como la caballa o el boquerón. Estos alimentos ayudan a reducir la inflamación, protegen el corazón y contribuyen a una mejor salud cardiovascular, algo clave en una etapa en la que el riesgo de problemas circulatorios empieza a aumentar. Además, son opciones accesibles y fáciles de incorporar varias veces por semana.

Las semillas de sésamo o de lino ocupan también un lugar destacado en sus recomendaciones. La nutricionista explica que pueden ejercer un papel similar al de los estrógenos en el cuerpo, ayudando a reducir los sofocos y otros síntomas asociados a la menopausia. Espolvoreadas sobre ensaladas, yogures o cremas, aportan además grasas saludables y fibra.

A partir de los 40 años el cuerpo ya no responde igual, el metabolismo se vuelve más lento

Especial atención presta Sandra Moñino al almidón resistente, un tipo de carbohidrato que no se digiere en el intestino delgado y llega al colon, donde favorece la formación de ácido butírico, un compuesto con potente efecto antiinflamatorio. Además, al ser rico en fibra, contribuye a mejorar la salud digestiva y el equilibrio de la microbiota, algo clave para el bienestar general.

 

 

Por último, recomienda incluir con frecuencia coles como la coliflor o el brócoli, ya que ayudan al detox hepático y al correcto metabolismo de los estrógenos. En el caso del brócoli, destaca especialmente su aporte de antioxidantes y compuestos antiinflamatorios, fundamentales para proteger las células frente al envejecimiento. En conjunto, estos alimentos demuestran que comer bien a partir de los 40 no es complicarse, sino aprender a elegir productos que realmente trabajen a favor de nuestra salud.