Irán ya tiene nuevo líder supremo. Mojtaba Khamenei, segundo hijo del ayatolá Ali Khamenei, ha sido escogido como sucesor de su padre después de su muerte en un ataque conjunto de los Estados Unidos e Israel contra Teherán. La decisión, anunciada el domingo por los medios estatales iraníes, y recogida por diversos medios internacionales, entre ellos The Guardian, llega en medio de una escalada militar en la región y ha generado inmediatamente tensiones con Washington y Jerusalén. Según las autoridades iraníes, la decisión ha sido tomada por la Asamblea de Expertos, el organismo clerical encargado de escoger al líder supremo del país. Mojtaba Khamenei, de 56 años, asume así el cargo más poderoso de la República Islámica, que combina autoridad religiosa y política.
Momento histórico en Irán
Su designación marca un momento histórico. Es la primera vez desde la revolución islámica de 1979 que el liderazgo supremo pasa de padre a hijo, un hecho que puede alimentar el debate dentro del país sobre la posible aparición de un sistema dinástico en un estado que, precisamente, nació para derrocar una monarquía hereditaria.
La muerte de Ali Khamenei, que había gobernado Irán durante 37 años, se produjo el 28 de febrero, el primer día de la actual guerra con Israel. Según fuentes occidentales, murió en un bombardeo contra objetivos estratégicos en Teherán que también contó con el apoyo de Estados Unidos.
La reacción internacional a la sucesión no se ha hecho esperar. El presidente estadounidense, Donald Trump, ya había advertido que Mojtaba Khamenei era el candidato más probable para sustituir a su padre y había dejado claro que consideraba esta opción “inaceptable”. Este mismo domingo ha afirmado que el nuevo líder iraní “no durará mucho” si Teherán no obtiene antes el visto bueno de Washington.
Por su parte, el ejército israelí también lanzó un mensaje contundente en un comunicado publicado en las redes sociales: aseguró que continuará persiguiendo a cualquier sucesor de Ali Khamenei y a cualquier persona implicada en el proceso de designación del nuevo líder supremo.
Movimiento simbólico: ¿qué pasará ahora?
Para muchos analistas, la elección de Mojtaba Khamenei es un movimiento simbólico para mostrar fortaleza y continuidad en medio del conflicto. A pesar de no haber ocupado nunca cargos electos ni posiciones formales de gran relevancia dentro del gobierno, el clérigo ha sido durante décadas una figura influyente en la sombra dentro del sistema político iraní.
Nacido en 1969 en Mashhad, una ciudad del noreste del país, Mojtaba Khamenei creció dentro del entorno político y religioso que se consolidó después de la revolución islámica. Estudió teología en los seminarios de Qom y, según diversas fuentes, también participó en los últimos años de la guerra entre Irán e Irak.
Con el tiempo, se convirtió en una figura clave dentro del círculo más cercano a su padre, controlando el acceso al líder supremo y tejiendo alianzas con sectores conservadores del clero y con miembros de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Su nombre saltó a la primera línea pública durante las protestas masivas de 2009, después de unas elecciones presidenciales muy disputadas. Figuras reformistas lo acusaron de haber tenido un papel en la represión del movimiento de protesta.
El conflicto continúa escalando
Mientras tanto, el conflicto regional continúa escalando. Irán ha advertido que podría atacar infraestructuras petroleras de países vecinos después de los bombardeos israelíes contra instalaciones energéticas en Teherán.
El domingo, varios países del Golfo, entre ellos Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Catar, Baréin y Kuwait, informaron de ataques con drones y proyectiles. En Arabia Saudita, al menos dos personas murieron y una docena resultaron heridas después de que un proyectil impactara en una zona residencial de la ciudad de Al-Kharj. En este contexto de máxima tensión, la llegada de Mojtaba Jamenei al poder abre una nueva etapa incierta en Irán, con el riesgo de que el conflicto regional continúe intensificándose.