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Las patatas bravas son una de las tapas más populares, pero esto no significa que no se puedan reinterpretar con otros ingredientes. Durante los últimos años, el boniato se ha convertido en la alternativa más repetida, aunque la zanahoria puede ofrecer un resultado aún más sorprendente. El cocinero Marc Dias propone unas zanahorias bravas crujientes por fuera, tiernas por dentro y acompañadas de una salsa intensa en la que la misma zanahoria también tiene protagonismo. El resultado es una tapa diferente, sabrosa y fácil de preparar, que conserva el espíritu de las bravas tradicionales sin intentar imitarlas exactamente.

La alternativa a las patatas bravas de toda la vida es muy interesante

La zanahoria funciona mejor de lo que parece

La clave de esta receta es cocinar la zanahoria hasta que quede tierna, pero sin permitir que pierda completamente su estructura. Se puede cortar en trozos irregulares, parecidos a los de las patatas bravas, y cocerla unos minutos en agua con sal o al vapor. No debe quedar demasiado blanda, porque después todavía tendrá que pasar por el horno, la freidora de aire o una sartén con un poco de aceite.

Una vez precocinada, hay que secarla muy bien. Este paso es importante porque la humedad impide que la superficie quede dorada. Después se puede condimentar con sal, pimienta, pimentón dulce y un poco de aceite de oliva. Si se busca un exterior más crujiente, se puede añadir una cucharadita de harina de maíz y mezclarlo todo antes de cocinar. En el horno, necesita aproximadamente 20 minutos a 200 grados, girando los trozos a media cocción.

La zanahoria tiene una dulzura natural que contrasta especialmente bien con el punto picante de la salsa brava. Esta combinación es precisamente lo que la diferencia del boniato, que puede resultar demasiado dulce cuando también se acompaña de una salsa con tomate. La zanahoria, en cambio, mantiene un sabor más fresco y ligero, a la vez que absorbe muy bien los condimentos y permite obtener bordes caramelizados.

Una salsa brava con la zanahoria como protagonista

Para completar el plato se puede preparar una salsa con cebolla, ajo, tomate, pimentón picante y una zanahoria pequeña. Primero hay que sofreír la cebolla y el ajo a fuego suave. Después se añade la zanahoria cortada fina y se deja cocinar hasta que empiece a ablandarse. Finalmente, se incorpora el tomate, el pimentón y un poco de caldo o agua.

Cuando todos los ingredientes estén bien cocidos, solo hay que triturarlos hasta conseguir una salsa cremosa. La cantidad de picante se puede adaptar fácilmente añadiendo más pimentón picante, guindilla o unas gotas de salsa picante. La zanahoria aporta cuerpo y permite reducir la cantidad de azúcar que a veces se utiliza para corregir la acidez del tomate.

Las zanahorias se deben servir recién hechas, con la salsa brava por encima o en un recipiente aparte para que no pierdan el crujiente. También se puede añadir alioli, perejil picado o unas gotas de limón. Es una alternativa sencilla, económica y con personalidad propia que demuestra que las bravas pueden ir mucho más allá de la patata y del boniato.