Hablar de recetas fáciles es una cosa, pero que uno de los grandes maestros de la cocina dulce, Jordi Roca, revele en su cuenta de Instagram una tortilla pensada expresamente para los más perezosos, ya es otra historia. En su sección “cosas de casa”, el chef nos enseña una versión absolutamente despreocupada, abierta y sin complicaciones de la clásica tortilla de patatas, una propuesta que él mismo califica como “vaga”, inspirándose en la filosofía del cocinero Sacha, famoso por defender una cocina sincera, sin artificios y basada únicamente en el placer y el acto de compartir. Jordi nos invita a cocinar sin miedo, a poner encima de los huevos todo aquello que nos apetezca y a convertir una idea sencilla en algo delicioso y personal.
Jordi Roca revela la receta de tortilla más fácil
Lo más interesante es que esta “tortilla vaga” no pretende ser perfecta ni elegante: su gracia está justamente en su informalidad. Se presenta abierta, sin doblar, mostrando cada ingrediente como si fueran pequeñas joyas colocadas sobre un lienzo de huevo cuajado. La propuesta de Jordi incluye calabacines, flores del propio calabacín, rebozuelos y gambas, aunque él mismo recuerda que podemos usar setas, coliflor, castañas, anchoas o cualquier combinación que se nos ocurra. Lo importante es disfrutar del proceso y dejar que la cocina fluya sin presión.
Ingredientes de la tortilla sacha:
- Calabacín cortado en rodajas muy finas
- Flores de calabacín
- Rebozuelos u otras setas
- Gambas frescas
- Aceite de oliva
- Un chorrito de Jerez
- Huevos
- Sal
Preparación de la receta:
Para empezar, Jordi corta el calabacín con piel en láminas muy finas y las cocina a la plancha en una sartén bien caliente, dejándolas tiernas pero ligeramente doradas. A continuación hace lo mismo con las flores del calabacín, que tuestan rápidamente y aportan un aroma vegetal espectacular. Repite el proceso con los rebozuelos, añadiendo un poco más de aceite para que queden bien marcados.
Las cabezas de las gambas las utilizaremos para extraer su elixir y usarlo en el emplatado
Después se ocupa de las gambas. Las pela, reserva las colas y coloca las cabezas en la sartén para extraer su jugo. Cuando empiezan a tomar color, añade un chorro de Jerez, deja que se evapore y lo guarda todo. A esas cabezas doradas las machaca para obtener un líquido intenso, al que él llama elixir, un concentrado lleno de sabor marino. En la misma sartén saltea brevemente las colas de las gambas.
Luego casca los huevos, los bate con sal y un chorrito de aceite y los vierte en una sartén muy fina y antiadherente, especial para tortillas. Mientras el huevo empieza a cuajar, distribuye por encima el calabacín, las flores, los rebozuelos y las gambas. Finalmente rocía todo con el elixir de las cabezas y sirve la tortilla tal cual, completamente abierta, orgullosamente imperfecta y deliciosa. Jordi la bautiza como “tortilla sacha”, ideal para quienes quieren cocinar bien sin complicarse la vida.
