Preparar un pollo asado jugoso y unas patatas fritas crujientes nunca había sido tan fácil como nos lo muestra el chef Jordi Cruz en su video de Instagram. Con un pollo limpio de 1,5 a 2 kg, un adobo sencillo de aceite de oliva, pimentón ahumado, ajo en polvo y hierbas aromáticas, y un proceso de horneado cuidado, cualquiera puede conseguir un resultado profesional en casa. El secreto, según Jordi, está en sazonar correctamente, dejar que el pollo repose al menos 12 horas con todos los aliños, rellenarlo con limón, laurel y hierbas, y colocar las pechugas hacia abajo durante la primera parte del horneado para que queden jugosas. Mientras tanto, preparar patatas uniformes, remojarlas para eliminar almidón y realizar una doble fritura perfecta asegura que queden doradas, crujientes y deliciosas, convirtiendo una receta tradicional en un plato digno de cualquier celebración o comida familiar.

Pollo y patatas crujientes

Para el pollo, Jordi Cruz recomienda mezclar todas las especias en un recipiente y sazonar bien primero por dentro, luego por fuera, asegurando que el aceite de oliva y las hierbas se distribuyan de manera uniforme. Tras una noche de adobo, el pollo se rellena con medio limón, hojas de laurel y ramitas de tomillo y romero, y se ata para mantener la forma. En el horno precalentado a 185 °C, se coloca con las pechugas hacia abajo durante 45 minutos, protegiendo la carne más delicada. Luego se da la vuelta, se añade el vino rancio y se hornea media hora más. Los jugos que se recogen se convierten en un acompañamiento dorado y aromático perfecto para servir junto al pollo.

Pollo asado con patatas / Foto: Unsplash

Mientras tanto, las patatas se preparan cortadas en bastones de 1 cm y se remojan en agua fría entre 20 y 30 minutos para eliminar el exceso de almidón. Se secan cuidadosamente y se fríen primero a 160 °C hasta que estén tiernas pero sin dorar, y luego a 180 °C hasta que se vean doradas y suenen crujientes. Una vez listas, se escurren sobre papel absorbente y se sazonan con sal al gusto, consiguiendo el equilibrio perfecto entre interior tierno y exterior crocante.

 

 

La clave está en el adobo y la doble fritura

El chef también ofrece consejos prácticos para que todo salga perfecto: inclinar ligeramente la fuente en el horno para que la grasa se acumule en la parte baja, usar un aro al inicio para evitar que caigan jugos y ajustar la temperatura del aceite al freír las patatas. Con estos pasos simples pero estratégicos, incluso quienes cocinan de manera ocasional pueden lograr un pollo asado dorado y jugoso acompañado de patatas fritas de calidad profesional, directamente desde casa. La combinación de técnica, tiempo y sabor hace que esta receta sea un éxito garantizado para cualquier ocasión especial o comida familiar, demostrando que la cocina de alto nivel puede ser sorprendentemente sencilla.