La sierra de Fontpobra, dentro del Parc Natural de la Zona Volcànica de la Garrotxa, ofrece una excursión muy completa que combina paisaje volcánico, bosques frondosos y patrimonio histórico. La ruta permite descubrir lugares como Sant Miquel de Sacot, la Font Pobra, el volcán de Can Tià y el mirador natural del castell de Colltort.

El itinerario comienza en Can Xel, muy cerca del conocido volcán del Croscat, uno de los más espectaculares del parque natural. Desde aquí, el camino avanza en dirección sudeste hasta llegar a Sant Miquel de Sacot, una pequeña iglesia rodeada de campos y bosques que marca el inicio del tramo circular de la ruta.

Entre hayedos y fuentes naturales

A partir de este punto, el sendero asciende hacia el coll de Bassols y se adentra en un hayedo espeso, uno de los paisajes más característicos de la Garrotxa. El camino continúa hasta la Font Pobra, una fuente natural con un antiguo abrevadero que es un punto importante para la fauna del parque.

Estos pequeños puntos de agua son esenciales para muchas especies, especialmente anfibios como la salamandra, que necesitan aguas tranquilas para reproducirse. Desde esta zona también se puede acceder al volcán de Can Tià, uno de los conos volcánicos menos conocidos, pero muy representativo del territorio.

La castañeda y el mirador del castell de Colltort

El recorrido continúa hacia el coll de Fontpobra, donde se extiende la castañeda de Colltort. Los castaños que forman este bosque se plantaron a principios del siglo XX sobre terreno volcánico, aprovechando la fertilidad del suelo formado por materiales procedentes de las antiguas erupciones.

Desde aquí el camino sigue la cresta hasta llegar a la collada de Colltort, desde donde sale el sendero que lleva hasta el castell de Colltort. Sus ruinas, situadas a más de 800 metros de altitud, son hoy un mirador privilegiado de los volcanes de la Garrotxa

Uno de los paisajes volcánicos más singulares de Catalunya

La ruta transcurre dentro del Parc Natural de la Zona Volcànica de la Garrotxa, un espacio protegido de 15.000 hectáreas que concentra cerca de cuarenta volcanes y diversas coladas de lava. El paisaje combina bosques, prados y campos de cultivo, creando un mosaico natural muy rico en biodiversidad.

Esta excursión es una manera ideal de descubrir esta zona con calma: caminar entre hayedos y encinares, pasar por antiguos volcanes y acabar disfrutando de las vistas desde un castillo medieval rodeado de naturaleza. Una propuesta perfecta para explorar uno de los paisajes más singulares de Catalunya.