El director del Centro Nacional contra el Terrorismo de Estados Unidos, Joe Kent, ha presentado su dimisión ante el presidente, Donald Trump, en rechazo por la guerra que su país e Israel libran contra Irán. A través de una carta dirigida al presidente, este martes, Kent afirma que no puede apoyar "en conciencia" esta guerra y asegura que "Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación". Según el responsable de Contraterrorismo, "es evidente que iniciamos esta guerra a causa de la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense".
Esta dimisión supone la primera salida de un alto cargo de la administración de Donald Trump desde el inicio del conflicto con Irán, hecho que acentúa la relevancia política del gesto de Joe Kent. El ya exdirector del Centro Nacional de Contraterrorismo dependía orgánicamente de la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, y su renuncia pone de manifiesto tensiones internas dentro del gobierno estadounidense. Kent, veterano de la guerra de Irak, ha comparado los argumentos utilizados para justificar la actual intervención con los que llevaron a la invasión del 2003, advirtiendo del riesgo de repetir errores pasados basados en información cuestionable y promesas de una victoria rápida.
After much reflection, I have decided to resign from my position as Director of the National Counterterrorism Center, effective today.
— Joe Kent (@joekent16jan19) March 17, 2026
I cannot in good conscience support the ongoing war in Iran. Iran posed no imminent threat to our nation, and it is clear that we started this… pic.twitter.com/prtu86DpEr
En su carta, Kent también apela directamente al discurso político que Trump había defendido en campañas anteriores, recordando su oposición a las intervenciones militares en el extranjero y a las llamadas “guerras eternas” en Oriente Medio. Según el exresponsable antiterrorista, esta nueva ofensiva contradice los principios de la doctrina “América Primero”, que priorizaba evitar conflictos lejanos que, según él, desgastan recursos y vidas norteamericanas. Kent sostiene que hasta hace poco el mismo Trump compartía esta visión y entendía los riesgos de implicarse nuevamente en una guerra en la región.
Uno de los puntos más controvertidos de su dimisión es la acusación de una campaña de desinformación impulsada por altos cargos israelíes y amplificada por sectores mediáticos influyentes en Estados Unidos. Según Kent, esta “cámara de eco” habría contribuido a generar una percepción exagerada de una amenaza inminente por parte de Irán, condicionando así la toma de decisiones en Washington. Además, afirma que esta estrategia ya se habría utilizado en el pasado, concretamente antes de la guerra de Irak, cuando se justificó la intervención por la supuesta existencia de armas de destrucción masiva.
Finalmente, Kent argumenta su oposición también desde una perspectiva personal y moral, como militar con experiencia en combate. Recuerda el coste humano de los conflictos armados y expresa su rechazo a enviar nuevas generaciones a luchar en una guerra que, a su parecer, no aporta beneficios claros a Estados Unidos ni justifica el sacrificio de vidas. En su mensaje, insta a Trump a reconsiderar la situación y a tomar una decisión que evite, según él, un escenario de mayor deterioro e inestabilidad.