El orégano suele asociarse únicamente al sabor de la pizza o a dar un toque final a ciertos platos, pero rara vez se lo considera desde un punto de vista nutricional. Sin embargo, esta hierba aromática contiene compuestos con efectos muy interesantes para la salud que pasan desapercibidos para la mayoría de las personas. De hecho, más allá de su uso culinario, el orégano aporta sustancias bioactivas que influyen en procesos clave del cuerpo. En un vídeo publicado en TikTok por @nutrimaga, se explican algunos de los beneficios menos conocidos de esta planta y por qué incluirla de forma habitual puede marcar la diferencia dentro de una alimentación equilibrada y consciente.

El potencial del orégano que pocos tienen en cuenta

Uno de los aspectos más destacados del orégano es su contenido en compuestos antioxidantes naturales, especialmente polifenoles, que ayudan a combatir el estrés oxidativo del organismo. Estos compuestos contribuyen a reducir la inflamación celular, un proceso relacionado con múltiples problemas de salud cuando se mantiene en el tiempo. Incorporar hierbas aromáticas como el orégano es una forma sencilla de sumar antioxidantes a la dieta diaria sin necesidad de suplementos.

Orégano en alimentos / Foto: Unsplash
Orégano en alimentos / Foto: Unsplash

En el contenido de @nutrimaga, también se menciona que el orégano contiene aceites esenciales con efecto antimicrobiano, como el carvacrol y el timol. Estas sustancias han sido estudiadas por su capacidad para frenar el crecimiento de ciertos microorganismos, lo que explica por qué tradicionalmente se ha utilizado esta planta en infusiones o preparados caseros para aliviar molestias digestivas.

Un aliado para la digestión y el sistema inmunológico

Otro beneficio interesante del orégano es su relación con una mejor salud digestiva. Consumido en pequeñas cantidades de forma regular, puede favorecer la digestión y reducir la sensación de pesadez tras las comidas. Además, su perfil de compuestos bioactivos lo convierte en un apoyo para el sistema inmunológico, especialmente cuando se combina con una dieta rica en vegetales, frutas y otros alimentos de origen natural.

Aunque suele utilizarse en cantidades pequeñas, el orégano también aporta micronutrientes esenciales, como hierro, calcio y vitamina K, que participan en funciones importantes del organismo. Si bien no es una fuente principal, su consumo frecuente suma valor nutricional al conjunto de la dieta.

Orégano natural / Foto: Unsplash
Orégano natural / Foto: Unsplash

Tal como explica @nutrimaga en su vídeo, la clave no está en consumir grandes cantidades, sino en integrar el orégano de forma habitual. Puede usarse seco o fresco, añadido al final de la cocción para conservar mejor sus compuestos, o incluso en infusión. Elegir orégano de buena calidad y almacenarlo correctamente ayuda a preservar su aroma y sus propiedades.

Es importante recordar que, aunque tiene beneficios, no es un alimento milagro. El orégano actúa como un complemento dentro de un patrón de alimentación saludable y no sustituye a otros hábitos fundamentales, como una dieta variada y un estilo de vida activo.