Hay recetas que, sin necesidad de horno ni largas elaboraciones, se convierten en un básico imprescindible en cualquier cocina. La crema de limón casera de Eva Arguiñano es una de ellas. En un vídeo reciente publicado en Instagram, la cocinera aparece en la cocina más conocida de la televisión, junto a Karlos Arguiñano, preparando una crema de limón rápida, fresca y tremendamente versátil, perfecta para resolver desde un postre improvisado hasta el relleno de una tarta especial. Una de esas recetas que, cuando la pruebas una vez, siempre quieres tener a mano.
Crema de limón casera de Eva Arguiñano
Eva explica que esta crema es ideal para rellenar bizcochos, brazos de gitano o rollos suizos, pero también funciona de maravilla servida en pequeños vasitos con yogur, sobre una base de galleta o como relleno de tartaletas. Su éxito está en el equilibrio: textura suave, punto cremoso y ese toque ácido del limón que limpia el paladar y hace que no resulte pesada. Es precisamente esa combinación lo que la convierte en una opción perfecta para quienes buscan postres caseros sin complicaciones.
La receta parte de ingredientes sencillos y fáciles de encontrar. El queso crema aporta cuerpo y untuosidad, mientras que la leche condensada da dulzor sin necesidad de añadir azúcar extra. El limón, protagonista absoluto, aparece tanto en forma de zumo como de ralladura, lo que intensifica el aroma y refuerza el sabor cítrico natural. Por último, la nata líquida muy fría es la encargada de darle ese punto aireado y cremoso que transforma la mezcla en una auténtica crema de pastelería exprés.
La receta parte de ingredientes sencillos y fáciles de encontrar
El proceso no puede ser más sencillo. Eva comienza colocando el queso crema en un bol y añadiendo la leche condensada junto con la ralladura y el zumo de limón. En este punto, se baten bien los ingredientes hasta que la mezcla queda homogénea, lisa y sin grumos. Este primer paso es clave para conseguir una base bien integrada, donde el limón se reparta de forma uniforme.
Una vez lista esa base, llega el momento de incorporar la nata líquida, que debe estar muy fría para que monte ligeramente. Se añade poco a poco y se bate de nuevo hasta que la crema empieza a espesar, sin necesidad de llegar a una textura firme. El resultado es una crema de limón ligera pero consistente, perfecta para usar al momento o para dejar reposar unos minutos en la nevera si se busca un acabado más denso.
Uno de los grandes atractivos de esta receta es su enorme capacidad de adaptación. Puede servirse tal cual, decorada con fruta fresca o ralladura de limón, utilizarse como relleno de repostería casera o incluso como capa cremosa en postres en vaso. Además, al no necesitar cocción, es ideal para los meses de calor o para quienes quieren evitar el horno.
