Los antojos de dulce no siempre responden al hambre real, y aprender a reconocerlo puede cambiar por completo la forma en la que nos alimentamos. Así lo explica María Gutiérrez, creadora de la cuenta @healthylife_bymg y coach en salud holística (IIN) y entrenadora personal, que comparte en redes una receta pensada para esos momentos en los que el cuerpo pide algo más, aunque ya estemos saciados. Su propuesta es un snack antiinflamatorio casero elaborado con frutas y chocolate negro, una alternativa que no solo satisface el deseo de dulce, sino que también aporta vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes. Según explica, el objetivo no es imponer reglas difíciles de sostener, sino crear un sistema de alimentación que funcione según el estilo de vida, el estrés diario y el estado emocional de cada persona.

Una alternativa saludable para los antojos dulces

En el video que ha compartido en Instagram, María Gutiérrez explica que durante mucho tiempo, cuando tenía antojos dulces, terminaba comiendo cualquier cosa para calmar esa necesidad, lo que le provocaba inflamación y una sensación de malestar mayor que la inicial. Con el tiempo, decidió transformar esos impulsos en elecciones más conscientes, apostando por alimentos que realmente nutren el cuerpo y reducen la ansiedad por seguir comiendo.

Chocolate negro / Foto: Unsplash
Chocolate negro / Foto: Unsplash

La base de este snack son arándanos, mango y kiwi, frutas conocidas por su alto contenido en antioxidantes y su efecto antiinflamatorio. A esta combinación se le añade chocolate negro con alto porcentaje de cacao, preferiblemente sin azúcar añadido, junto con aceite de coco, que mejora la textura y facilita una cobertura uniforme. El resultado es un snack que equilibra dulzor, saciedad y valor nutricional, ideal para quienes buscan opciones saludables sin renunciar al placer.

Un pequeño hábito que cambia tu relación con la comida

La preparación es sencilla y está pensada para integrarse fácilmente en la rutina semanal. Las frutas se colocan extendidas sobre una bandeja con papel antiadherente, cuidando que queden una al lado de la otra. Después, se derríte el chocolate junto con el aceite de coco y se vierte sobre la fruta antes de llevarla al congelador durante unos 30 minutos. Una vez solidificado, se corta en porciones y se conserva congelado para consumir a lo largo de la semana.

Este detalle es clave, ya que permite planificar mejor los snacks y tener siempre una opción saludable disponible cuando aparece el antojo. María Gutiérrez recomienda sacar la porción del congelador unos minutos antes de comerla, para que el chocolate no esté excesivamente duro y la textura sea más agradable.

 

 

Más allá de la receta, el mensaje de fondo es claro: no se trata de comer perfecto, sino de aprender a identificar cuándo hay una necesidad emocional de seguir comiendo y responder con alimentos que aporten bienestar en lugar de generar inflamación o culpa. Incorporar este tipo de snacks antiinflamatorios puede marcar una diferencia real en la relación con la comida, ayudando a mantener hábitos sostenibles, placenteros y alineados con un estilo de vida saludable.