Cortar cebolla es uno de los gestos más habituales en cualquier cocina, pero también uno de los más molestos. El lagrimeo, el picor en los ojos y la incomodidad hacen que muchas personas busquen soluciones rápidas que, en la mayoría de casos, no funcionan del todo. Sin embargo, los cocineros profesionales llevan tiempo utilizando un truco sencillo y eficaz que marca la diferencia. Y es que no hace falta recurrir a métodos extraños ni a utensilios especiales. La clave está en algo tan simple como el frío. Un gesto rápido antes de empezar a cortar puede cambiar por completo la experiencia.
Hay que usar ciertos métodos a la hora de cortar cebolla para evitar ese lagrimeo tan molesto
Por qué enfriar la cebolla reduce el lagrimeo
La explicación está en la química del propio alimento. Cuando se corta una cebolla, se rompen sus células y se libera un gas llamado propanotial S-óxido. Este compuesto es el responsable de irritar los ojos y provocar esas lágrimas tan características de la cebolla. Al introducir la cebolla en el congelador durante unos 10 o 15 minutos, se ralentiza esa reacción química. El frío reduce la liberación del gas y hace que llegue en menor cantidad a los ojos.
Esto no elimina completamente el efecto, pero sí que lo reduce de forma notable. La diferencia se percibe desde el primer corte, con menos picor y una sensación mucho más cómoda. Además, si no quieres usar el congelador, también puedes dejar la cebolla en la nevera entre 30 y 60 minutos. El efecto es similar, aunque algo más progresivo y no tan directo como el frío extremo del congelador.
Un método que usan los chefs en cocina
La realidad es que este truco es habitual en cocinas profesionales. Los chefs lo utilizan porque es rápido, no altera el sabor del producto y no requiere ningún esfuerzo adicional. Eso sí, hay un matiz importante, ya que no se trata de congelar completamente la cebolla. Si se deja demasiado tiempo, puede afectar a su textura. Lo ideal es enfriarla ligeramente para que mantenga todas sus propiedades. Muchos cocineros combinan este método con otros pequeños trucos. Por ejemplo, usar un cuchillo muy afilado, ya que así se dañan menos las células y se libera menos gas. También recomiendan evitar cortar la raíz, donde se concentran más compuestos irritantes.
Existen muchos consejos populares para evitar llorar con la cebolla, como cortarla bajo el agua o encender una vela cerca. Sin embargo, la mayoría no tiene una base real o no resulta tan efectiva como lo que cuentan los cocineros.
Enfriarla, en cambio, actúa directamente sobre el origen del problema. Por eso es una de las soluciones más recomendadas por profesionales. Así pues, la próxima vez que vayas a cocinar, prueba este truco. Solo necesitas unos minutos de antelación para notar el cambio. Cortar cebolla dejará de ser una molestia y podrás centrarte en lo importante: cocinar sin interrupciones.
