Una de las virtudes más importantes que debe tener un restaurante es la coherencia. Lo que se explica y lo que se come deben ir de la mano. El sitio tiene que ser acogedor, la comida debe ser buena y el trato, correcto. Pero esto necesita un hilo conductor que lo encaje todo para convertir un restaurante normal en un proyecto único. Es precisamente lo que consiguen en el Antiquari Gastronòmic, un lugar ideal para iniciarse en el mundo de la alta cocina.
Restaurante céntrico, pero discreto
El Antiquari Gastronòmic se ubica en la calle Neptú, 4, en pleno centro de Barcelona, en un rincón discreto y sin tráfico. El espacio es particular. La decoración es rústica, evocando los restaurantes de pueblo de montaña. El comedor es oscuro, con luz tenue sobre las únicas cuatro mesas que hay en el local, una en cada esquina. En el centro, una quinta mesa sirve a los camareros para organizar platos y copas para el servicio. Al fondo hay una barra que precede a la cocina, lugar donde culminan los platos del menú que sirven a todas las mesas a la vez. Un funcionamiento que agiliza el servicio, permite que los camareros se organicen mejor y que el comensal tenga menos tiempo de espera entre un plato y el siguiente.
No tienen pan por una razón muy sencilla: si tuvieran, la gente se saciaría antes de poderse terminar el menú

La propuesta gastronómica de l'Antiquari consiste en un menú degustación de 15 platos por 75 €. 15 pueden parecer muchos, pero hay que tener en cuenta que algunos se sirven de tres en tres porque son bocados pequeños. Y el precio, por la calidad del servicio y del producto que utilizan, es ideal para quien quiera probar un restaurante de alta cocina sin dejarse una fortuna.
Un menú redondo
Todos los platos del menú degustación del Antiquari Gastronòmic son buenos. Cada uno tiene sus gustos y preferirá unos u otros. Pero es innegable que en este restaurante cocinan bien. El menú se estructura como la mayoría de los menús degustación: entrantes, principales de pescado, principales de carne y postres. Los entrantes son buenísimos. Pequeñas elaboraciones de uno o dos bocados que concentran mucho sabor. Lo mismo ocurre con los principales, todos servidos con algún tipo de salsa. Unas salsas que piden pan a gritos. Un pan, sin embargo, que el Antiquari no tienen. Es un sacrilegio no tener pan en el restaurante en un país como Catalunya. Pero atención, porque no sería justo criticarlo sin tener en cuenta que, en realidad, la decisión es muy coherente con la filosofía del restaurante. No tienen pan por una razón muy sencilla: si lo tuvieran, la gente se saciaría antes de poderse terminar el menú. Por lo tanto, la decisión, en este caso, es acertada.
No hay experimentos extraños: todo el tiempo sabes qué estás comiendo

Cada plato es una ejecución perfecta de alta cocina innovadora, pero tocando siempre con los pies en el suelo. Durante la comida se pueden identificar sabores conocidos en todos los platos: pichón, gamba, calabaza, foie gras... Sabores a los que estamos más o menos acostumbrados, pero siempre identificables. No hay experimentos extraños: todo el tiempo sabes qué estás comiendo. Esto no impide que las elaboraciones jueguen con la presentación y el discurso detrás de cada plato. Todo ello convierte el Antiquari Gastronòmic en un restaurante coherente, elegante y cercano que permite descubrir el fascinante mundo de la alta gastronomía sin tener que dinamitar las bases de lo que es la buena cocina.