Tal día como hoy del año 1990, hace 36 años, en Akron (Ohio, Estados Unidos), moría, a los 77 años, Salaria Kee, que había sido la primera y una de las dos únicas enfermeras de color que trabajaron para los servicios sanitarios de las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil española (1936-1939). Al estallido de aquel conflicto, Salaria, junto con un grupo de mujeres de profesión sanitaria y de raza negra del barrio de Harlem —en Nueva York—, se presentó voluntaria para asistir a los soldados de las Brigadas Internacionales que luchaban por la República española.
Inicialmente, fue rechazada por la Cruz Roja norteamericana por el color de su piel (1936), pero, poco después, sería admitida por el American Medical Bureau to Save Spanish Democracy, sería enviada al conflicto y sería emplazada, sucesivamente, en los frentes de guerra de Madrid (1937) y del Ebre (1938) como enfermera de la Brigada Abraham Lincoln (llamada, también, XV Brigada Internacional). En aquella brigada conocería al que, posteriormente, sería su marido, el voluntario irlandés John Patrick O'Reilly.
En el transcurso de la batalla del Ebre (julio de 1938 - noviembre de 1938), fue gravemente herida durante el bombardeo de la aviación alemana (aliada del bando franquista) sobre un hospital de campaña republicano. Fue evacuada a Estados Unidos y ya no regresó al escenario bélico, porque, antes de que se curara las heridas, ya se habían retirado los últimos efectivos de las Brigadas Internacionales. No obstante, continuó vinculada a la actividad sanitaria dentro del mundo bélico y en 1944 participó como enfermera del ejército norteamericano en la II Guerra Mundial.
Durante la Guerra Civil española, las Brigadas Internacionales divulgaron ampliamente su imagen como una prueba de que en el bando republicano no existía el racismo. Pero, después de su evacuación (1938) y, sobre todo, después de su matrimonio con O'Reilly en Estados Unidos (1940), sería víctima de actitudes personales e institucionales racistas. Hasta su jubilación (1978), trabajaría como enfermera en el estado de Ohio, y proclamaría que los años más felices de su vida habían sido sirviendo la causa republicana española.