Durante años hemos escuchado mensajes contradictorios sobre el sol: que es imprescindible para la vitamina D, pero también uno de los grandes enemigos de la salud de la piel. Entre el miedo a las quemaduras y las ganas de disfrutar del aire libre, muchas personas no saben exactamente cuánto sol es seguro ni cuándo conviene protegerse. En una publicación reciente en Instagram, la dermatóloga Ana Molina aclara esta duda con una explicación sencilla y muy práctica, recordando que no se trata de evitar el sol, sino de entenderlo y usarlo a nuestro favor. Según explica, existe una herramienta clave que casi todos llevamos en el bolsillo y que puede marcar la diferencia entre una exposición saludable y un daño innecesario.
Dermatóloga: "Así puedes aprovechar el sol para sintetizar vitamina D"
Esa herramienta es el Índice Ultravioleta (UV), un valor que mide la intensidad de la radiación ultravioleta que llega a nuestra piel en un momento concreto del día. Ana Molina insiste en que no basta con mirar si hace sol o está nublado, porque la radiación UV puede ser alta incluso cuando el cielo no está completamente despejado. Muchos teléfonos móviles y relojes inteligentes ofrecen este dato en tiempo real, aunque la dermatóloga recuerda que no siempre se basa en la geolocalización exacta, por lo que conviene usarlo como referencia orientativa, no como una cifra absoluta.
La gran ventaja de consultar el UV antes de salir de casa es que nos permite tomar decisiones inteligentes. Con un UV bajo, situado entre 1 y 2, la piel puede exponerse durante más tiempo sin riesgo significativo de quemadura. Es en estas franjas cuando resulta más fácil sintetizar vitamina D de forma segura, especialmente en brazos y piernas, sin necesidad de pasar horas al sol. En cambio, cuando el UV es alto, a partir de valores de 7 o más, el escenario cambia por completo: la piel se quema mucho más rápido y la exposición sin protección deja de ser una opción sensata.
Ana Molina subraya que el error más común es pensar que más sol significa más vitamina D. En realidad, con pocos minutos bien elegidos es suficiente para activar este proceso en el organismo, mientras que el exceso solo aumenta el riesgo de envejecimiento cutáneo, manchas y cáncer de piel. Por eso, la dermatóloga recomienda ajustar siempre el tiempo de exposición al nivel de UV, combinando ratos cortos de sol directo con protección solar cuando la radiación es intensa.
La gran ventaja de consultar el UV antes de salir de casa es que nos permite tomar decisiones inteligentes
Otro punto importante que destaca es que el Índice UV no es fijo: cambia a lo largo del día y varía según la época del año. Esto explica por qué al mediodía el riesgo es mayor y por qué en invierno, aunque haga sol, el UV suele ser más bajo. Saber interpretar este dato permite disfrutar del sol con cabeza, aprovechar sus beneficios y reducir sus efectos negativos sin caer en extremos.
El mensaje final de Ana Molina es claro y tranquilizador: no hay que demonizar el sol, sino aprender a escucharlo. Consultar el UV antes de salir, adaptar la exposición y proteger la piel cuando toca es la fórmula más sencilla para maximizar la vitamina D y minimizar el daño solar. Un pequeño gesto diario que, a largo plazo, puede marcar una gran diferencia para nuestra salud y bienestar.
