Con todos los comentaristas deportivos más o menos cercanos al Real Madrid diciendo que el entrenador del equipo blanco, Xabi Alonso, había salido reforzado después de perder la Supercopa de España por un ajustado 3-2 frente al F.C. Barcelona, que habían tenido sus opciones en los últimos minutos para empatar el partido y que el míster había realizado un buen planteamiento del partido con un equipo tan a la defensiva, van el técnico y Florentino Pérez y anuncian la rescisión del contrato y un amable agradecimiento por los servicios prestados. Un título menor, en palabras de Alonso, le ha acabado costando el cargo, y es que no hay trofeos pequeños si quien se los lleva es el Barça, tu eterno rival. Esa es una máxima que rige en la Casa Blanca y que ya costó anteriormente el cargo a otros entrenadores. Como nunca hay una única razón en una decisión de esta naturaleza, vale la pena señalar otra más: la falta de autoridad del entrenador en el vestuario.
La imagen televisiva de Alonso pidiendo a los jugadores blancos que hicieran el pasillo en Arabia Saudí a los ganadores de la Supercopa y al francés Kylian Mbappé llevándose al equipo al vestuario, no solo demostraba la mala educación del jugador blanco, sino la falta de autoridad del entrenador. Esta secuencia gráfica durante todo el día ha acabado siendo letal. Tú puedes ganar o perder, pero los jugadores no se pueden rifar al entrenador ante millones y millones de telespectadores. Igual eso ha tenido el mismo peso o más que el resultado, si no algunos reyes del periodismo blanco no habrían salido en defensa del entrenador como lo hicieron tras el partido. Hansi Flick ya ha devorado en los 20 meses que lleva en el club dos entrenadores del Real Madrid: el veterano Carlo Ancelotti, que el club consideraba que a sus 66 años le faltaba energía para dirigir el club, y el joven Alonso, que era justo lo contrario. 44 años, una idea de fútbol más moderna y aparentemente dispuesto a cambiar las estructuras del club.
El Madrid inicia con otro entrenador de la casa, Álvaro Arbeloa —menos carismático y sin currículum—, un nuevo ciclo
Pero el factor Mbappé o, mejor dicho, la maldición Mbappé, igual sí existe. El entrenador del PSG, el asturiano y culé empedernido, Luis Enrique, llevó al club parisino a la cima del mundo del fútbol cuando Mbappé se fue del club para fichar por el Real Madrid. El astuto entrenador siempre pensó que la salida del jugador era una liberación para el PSG, ya que con él en la plantilla era imposible una disciplina táctica, que el grupo pasara por delante de las individualidades y gestionar el ego de una estrella de este nivel, y así consiguió el PSG su primera Champions el verano pasado. Porque los resultados de Alonso esta temporada, sin ser buenos, son exactamente los mismos que los obtenidos por Flick en los primeros 34 partidos que disputó el año pasado. Alonso, con el Madrid, 24 victorias, cuatro empates y seis derrotas. Y el entrenador alemán, el mismo palmarés en 34 matches: 24 victorias, cuatro empates y seis derrotas. Las prisas blancas frente a la confianza de Laporta en su entrenador.
El Madrid inicia con otro entrenador de la casa, Álvaro Arbeloa —menos carismático y sin currículum—, un nuevo ciclo. Es un viejo conocido blaugrana por las ocho temporadas que jugó en el Real Madrid y quizás el mayor discípulo del portugués José Mourinho. Las viejas urgencias históricas del Barça parecen haber mudado al Bernabéu y los resultados marcarán su futuro como entrenador, a la espera, quizás, de alguna vaca sagrada europea para dirigir más adelante el equipo. El Barça, por su parte, encara el final de temporada con una sonrisa que a finales de octubre, cuando perdió el clásico en el Bernabéu, no tenía. Ahora lleva cuatro puntos a su rival en la liga, tiene el primer trofeo de la temporada en sus vitrinas y, en lo institucional, las elecciones a la presidencia del club se le ponen de cara a Joan Laporta. Este lunes, el máximo mandatario del club señaló que este mes de enero o, a lo más tardar, la primera semana de febrero, se conocería la fecha electoral, que seguramente será antes de entrar en la fase decisiva de la Champions, las semifinales, a finales de abril. A lo mejor el fin de semana del 22 de abril, que hay partido en el Spotify Camp Nou frente al Celta de Vigo.