Cobrar el Salario Mínimo Interprofesional y no pagar IRPF es el objetivo que el Ministerio de Trabajo se marca para llegar a un acuerdo con sindicatos y patronal. El plan del Ejecutivo pasa por que, una vez se apruebe la subida del SMI por encima de los 1.200 euros mensuales, ningún trabajador que cobre esa cantidad a jornada completa tenga que retener ni un solo euro para la declaración de la renta. Es decir, lo que se cobre será dinero limpio, íntegro y neto. Algo que ya se venía haciendo, a pesar de las reticencias de parte del Ministerio de Hacienda.
Hasta ahora, el SMI había ido subiendo progresivamente, pero cada incremento abría el debate fiscal para saber a partir de qué cantidad se empieza a tributar. Con esta reforma, Trabajo quiere cerrar definitivamente esa discusión y dejar claro que el salario mínimo no debe pagar IRPF, garantizando que quienes cobran menos no vean mermado su sueldo por impuestos.
Qué cambia para los trabajadores que cobran el SMI
En la práctica, esto significa que si tu salario es de 1.200 euros al mes en 14 pagas, no se te aplicará ninguna retención por IRPF en la nómina. No habrá ajustes posteriores ni sustos en la declaración de la renta. El salario mínimo quedaría protegido fiscalmente, asegurando que el trabajador perciba el 100 % de lo que marca la ley.

Este cambio beneficia especialmente a sectores como la hostelería, el comercio, la limpieza o los cuidados, donde muchos empleados cobran justo el mínimo legal. Para ellos, la diferencia implca tener más dinero en el bolsillo cada mes, sin tener que devolver nada a Hacienda al año siguiente.
Por qué Trabajo quiere fijarlo en el Estatuto
La intención del Ministerio es que este criterio quede integrado en el Estatuto de los Trabajadores, para evitar interpretaciones futuras y garantizar estabilidad. De este modo, el SMI no solo marcaría el sueldo mínimo legal, sino también un límite fiscal protegido, vinculado directamente a la dignidad salarial. Trabajo defiende que no tiene sentido subir el salario mínimo si luego una parte vuelve al Estado vía impuestos. El objetivo es que el SMI cumpla su función social de permitir vivir con un salario básico sin cargas fiscales añadidas.
Además, este enfoque refuerza el mensaje de que trabajar a jornada completa no puede equivaler a pobreza laboral, ni obligar a los trabajadores con menos ingresos a tributar como si tuvieran salarios medios. Así pues, si el plan se aprueba tal y como está diseñado, cobrar 1.200 euros al mes significará cobrar 1.200 euros netos, sin IRPF y sin ajustes posteriores. Un cambio que, para millones de trabajadores, supondrá un alivio inmediato y una mejora real de su salario, no solo sobre el papel.