Algunos días me posee el alma del Conejo Blanco, el personaje de Alicia en el País de las Maravillas que vive afanándose pero llegando permanentemente tarde. La mañana pasa deprisa, el mediodía se acerca con velocidad y si no le presto demasiada atención, ya la he liado: todo ha cerrado, todavía tengo tareas pendientes por resolver que implican ir arriba y abajo. Por suerte, en la ciudad tenemos lugares como Cecconi’s, que tiene un horario bastante dilatado y puede resolver con eficacia una comida tardía.

El restaurante, inmenso, está dentro de Soho House, y tiene un concepto claro y exitoso que ha replicado por 15 en todo el mundo, desde Londres a Bombay, pasando por Nueva York, Ámsterdam, Berlín y, por supuesto, Barcelona: una carta de platos italianos, con especial atención al norte del país. Cecconi’s lleva el nombre de su fundador, Enzo Cecconi, que abrió la primera sucursal en el barrio de Mayfair, en Londres, el año 1978. El empresario cumplió el hito de haber sido el director más joven del veneciano e histórico Hotel Cipriani. Barcelona fue, este año hará 10 años, su sexta sede con la apertura de Soho House en la plaza del Duc de Medinaceli, junto al Passeig de Colom.

Sala del restaurante Cecconi's Barcelona. / Foto: Cecconi's
Sala del restaurante Cecconi's Barcelona. / Foto: Cecconi's

En Cecconi’s se puede entrar desde la calle sin pasar por recepción y se sale con la sensación de querer pasar allí otro rato. Quizás lo tenga el hecho de que el mobiliario sea cómodo, espacioso y espaciado, el gusto que recorre todo el restaurante, desde el tragaluz de estilo industrial de la sala que da a los hornos de pizza hasta las teselas blancas y negras del pavimento que componen un cebrado elegante. Y, seguramente, también lo hace que el personal de sala actúe con la diligencia de este hotel y club de lujo.

La guinda del pastel: de lunes a viernes tienen menú del día (2 platos por 18 € y 3 por 22 €)

Plato de bresaola en la mesa del restaurante Cecconi's Barcelona.  / Foto: Cecconi's
Plato de bresaola en la mesa del restaurante Cecconi's Barcelona. / Foto: Cecconi's

Ese mediodía paso por allí para una reunión de trabajo después de una reunión de trabajo. Matamos el hambre con un par de entrantes que cumplen su función: vitello tonnato con alubias y una ensalada de alcachofas a la brasa fuera de carta. Y de principal, elegimos un plato de pasta cada uno: rigatoni a la boloñesa, con parmesano; tonnarelli cacio e pepe; y raviolis rellenos de requesón y calabaza, con mantequilla de salvia. Tragamos la pasta comentando la reunión y pienso que, definitivamente, volveré en una ocasión como esta, pero con más tiempo. Porque a la versatilidad de los horarios que ofrece se añade la de la propuesta gastronómica, que además de pizza, pasta y ensaladas, y un sinfín de entrantes y cicchetti, las tapas venecianas, muy bien elaboradas, tiene una sección de brasa por donde desfilan lenguados, lubinas, costillares de ternera, pollos y más. La guinda del pastel: de lunes a viernes tienen menú del día (2 platos por 18 € y 3 por 22 €).

Tiramisú del restaurant Cecconi's. / Foto: Cecconi's
Tiramisú del restaurante Cecconi's. / Foto: Cecconi's

La condena del Conejo Blanco que va corriendo por ahí es que casi nunca tiene un rato para los postres, de manera que me pierdo la crostata de pera con helado de ricotta y el pastel de frambuesas con chantilly de limoncello, que me llaman poderosamente. Me marcho sabiendo que volveré, quizás una tarde que ya se sienta la primavera, y haré una pizza, un tiramisú y un paseo por el puerto.