V de Vermut, Culkin, Pimentel, Casa Pepi, Sr. Antúnez y ahora Taberna Nardi. El grupo de restauración Amiks ha abierto hace pocas semanas su sexto restaurante en Barcelona. Un local que, siguiendo la filosofía del grupo, ofrece platos tradicionales, en formato para compartir y en un espacio informal y moderno. Con producto de calidad, un trato amable y un espacio acogedor, la Taberna Nardi se presenta como uno de los locales de referencia para comer buen pescado en el Born.
Un local marítimo
Todo lo que rodea la Taberna Nardi evoca el mar: paredes de azulejo blanco, un techo gris con texturas onduladas y detalles azul marino en platos, cartas y camisetas de los camareros. El local no es muy grande, con una barra a mano derecha, mesas altas a la izquierda y cuatro mesas más recogidas en un pequeño rincón del fondo. Una distribución que invita a comer sin entretenerse, pero que permite a cada comensal tener un rincón de intimidad con los suyos. Lo que más llama la atención del espacio, sin embargo, es la vitrina de producto fresco que hay en medio de la barra. Un escaparate que da hambre y donde colocan el producto del día fuera de carta.
Ambiente joven y platos acertados
Antes de hablar de los platos, conviene destacar la eficiencia del servicio en la Taberna Nardi. Camareros jóvenes, atentos y simpáticos que mejoran una experiencia ya buena de por sí por el producto con el que trabajan. Empezamos la comida probando las gildas, que son jugosas, sabrosas y picantes. Seguimos con un plato de navajas, que no están en la carta, pero que pedimos porque las vemos en la vitrina. Una ración deliciosa, con navajas carnosas, sabrosas y una salsa que pide mojar pan. Seguimos con dos brioches, una sugerencia del camarero muy acertada. El de salmorejo y atún es bueno, pero el de anchoa y crema agria es delicioso.
Pasamos a los entrantes de pescado. El jurel con vinagreta (que hoy preparan con pez limón porque no les ha llegado jurel) es un plato suave y refrescante. Por otro lado, los embutidos de mar, que son cuatro cortes de pescado curado (atún, mojama, botarga y lengua de bacalao) con texturas y sabores diferentes. Un plato curioso y divertido para quien le guste descubrir sabores nuevos.
Encaramos la recta final de los platos salados con unos mejillones servidos con una deliciosa salsa de mantequilla. Para acabar, la joya de la corona del restaurante: la parpatana de atún. Un corte delicioso, cocinado al punto perfecto, que de aspecto se parece más a un chuletón que a un corte de pescado.
Terminamos con unos postres sabrosos y contundentes: tarta de queso Idiazabal y parmesano, y torrija de Santa Teresa; dos opciones caseras llenas de sabor. Un buen final para una buena comida. Taberna Nardi ofrece exactamente lo que esperarías de un local así: buen producto, un servicio ágil y una carta variada, pero sin excesos. Eso sí, si quieres tomar café, tendrás que acercarte a Pimentel, otro de los restaurantes del grupo, porque en Nardi no tienen cafetera.
