Si naciste entre 1960 y 1970, estás en una posición clave dentro del sistema de pensiones. La realidad es que perteneces a una generación que todavía puede tomar decisiones con impacto directo en la pensión futura. No es una cuestión de suerte, sino de planificación antes de llegar a la jubilación.
Y es que el sistema gestionado por la Seguridad Social permite optimizar varios factores si se actúa con tiempo. Son ajustes legales, accesibles y, en muchos casos, poco conocidos.
Revisar y optimizar tu historial
La realidad es que el primer paso es revisar tu vida laboral. Muchos trabajadores tienen errores, lagunas o periodos que no se han contabilizado correctamente. Un solo año mal registrado puede reducir la pensión entre un 3% y un 5%. De este modo, corregir estos fallos es fundamental. También puedes valorar cómo te conviene más calcular tu pensión. A partir de 2026, existe la opción de elegir entre dos sistemas como lo es el cálculo sobre los últimos 25 años o uno más amplio de 29 años, excluyendo los dos peores.

Esto beneficia especialmente a quienes han tenido etapas de paro, sueldos bajos o reducciones de jornada. Elegir bien puede suponer una mejora directa sin necesidad de cotizar más. Además, si tienes lagunas de cotización, puedes cubrirlas mediante convenios especiales. Es una forma de seguir cotizando de manera voluntaria y mejorar la base de cálculo.
Decisiones que aumentan la pensión
La realidad es que los últimos años de vida laboral son decisivos. Aumentar la base de cotización, evitar reducciones de jornada o ajustar la cotización si eres autónomo puede marcar diferencias de entre 150 y 400 euros mensuales en la pensión.
Y es que, otra opción clave es la jubilación demorada. Retrasar la retirada tiene incentivos importantes: un 4% adicional por cada año extra trabajado o incluso pagos únicos que pueden alcanzar cifras elevadas. También conviene analizar la jubilación anticipada, aunque con cautela. En algunos casos, si ya has cotizado muchos años o tu base está cerca del máximo, puede ser una opción viable sin una gran penalización.
Otro aspecto relevante es la salud. Algunas personas pueden acceder a jubilaciones anticipadas por incapacidad o discapacidad, incluso antes de los 60 años en determinados supuestos. En definitiva, si naciste entre 1960 y 1970, aún estás a tiempo de mejorar tu pensión de forma significativa. No se trata de cambios drásticos, sino de tomar decisiones estratégicas en el momento adecuado. Revisar, corregir y planificar son las claves para llegar a la jubilación en mejores condiciones.