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El Poblenou está de moda, y esto no sé si es bueno o malo. El caso es que abren restaurantes como setas, muchos de los cuales, a los pocos meses y sin avisar, tienen que cerrar sus puertas por diferentes motivos, principalmente porque no son rentables. Pronostico, sin embargo, que no será el caso de Finca Nebot, el quinto proyecto en la ciudad del Grupo No Hay Mañana, dado que en este nuevo restaurante, Alfredo Samaniego, chef ejecutivo, y Josué Dávila de León han creado una carta propia con algunos platos de cocina tradicional catalana, y encuentro que les ha salido bastante bien. Incluso aparecen en la prestigiosa guía Macarfi.

Finca Nebot / Foto cedida a La Gourmeteria

Me acerco a la hora de comer, pero antes doy un paseo por la rambla del Poblenou, cosa que no hacía desde tiempos inmemoriales. Lo primero que me llama la atención mientras camino arriba y abajo es que está llena de juventud paseando y llenando las terrazas un martes al mediodía. Lo segundo es que, mayoritariamente, por lo que oigo hablar, la gente es de aquí, contrariamente a lo que predican muchos de que el Poblenou es un barrio lleno de extranjeros (y que posiblemente será cierto, pero no hoy y a esta hora).

Huevos mimosa. Finca Nebot / Foto: Víctor Antich

Una vez dentro del local, me asignan una mesa justo delante del ventanal y de espaldas a la cocina, que está a la vista. No nos sentamos en la terraza porque hace demasiado calor. Mientras estudio la carta, repartida en aperitivos, entrantes, recetas de siempre, carnes de la casa y sabores del mar, me ventilo unos huevos mimosa, los clásicos huevos rellenos de ventresca de atún, mayonesa, alcaparras y cebolla, con una copa de Chivite Finca Legardeta 2025.

Finca Nebot reivindica la cocina catalana de toda la vida en un Poblenou cada vez más gastronómico, con platos que miran a la memoria y la tradición

Panecillo de calamares. Finca Nebot / Foto: Víctor Antich

Seguidamente, vamos llenando la tripa con una coca de escalivada tradicional con berenjena, pimiento y cebolla, acompañada de sardina ahumada, un panecillo de calamar a la romana, elaborado con pasta y tinta de calamar en vez de la harina convencional, y una tostada con anchoa y boquerón.

Coca escalivada. Finca Nebot / Foto: Víctor Antich

Traen un delicioso pan de cristal con tomate, ya sabéis, elaborado con una masa muy hidratada y con una costra fina y crujiente, que comeremos con el croquetón de pollo con jamón ibérico, unos buenos torreznos, que me explican que están cocinados durante ocho horas a baja temperatura, y el capipota, que solo pruebo un poco para dejar espacio para el arroz que está por llegar.

Arroz

El arroz con trompetas de la muerte estaba en su punto y era sabroso, pero la butifarra de perol no era tal, sino unas salchichas normales. Y aquí, amigo, si me dices butifarra de perol, espero encontrar butifarra de perol.

La parte dulce está a la altura de la comida y, así, cerramos la comida con un flan de huevo con nata y un puding de ropa vieja con pasas.

Flan con nata. Finca Nebot / Foto: Víctor Antich

Al final, Finca Nebot es una de esas propuestas que intentan demostrar que el Poblenou puede modernizarse sin renunciar a la memoria gastronómica. Hay aciertos, algunos platos que miran claramente hacia la cocina catalana de toda la vida, y también algún detalle que habría que revisar. En cualquier caso, salgo satisfecho y con la sensación de que, entre tanta apertura y tanto restaurante nuevo, aquí hay proyecto y ganas de hacerlo bien.