Miles de personas se han manifestado por las calles de Barcelona reclamando la huelga general como medida de presión a la clase política ante la crisis de la vivienda, un paro que los sindicatos CCOO y UGT ya han acordado convocar antes de las elecciones españolas. Una vez se ha desconvocado la manifestación, se han producido momentos de tensión entre manifestantes y Mossos d'Esquadra que han acabado cargando. Se han lanzado objetos y la policía ha repartido golpes de porra. También se han quemado contenedores en el centro de la ciudad y se han hecho trece detenidos, la mayoría, menos una chica, todos hombres mayores de edad.

La manifestación, que ha arrancado en la plaza Urquinaona, estaba convocada para el pasado sábado, pero la alerta roja por fuertes lluvias desplazó la movilización hasta este lunes por la tarde. Según el Sindicat de Llogateres, 120.000 personas han participado en la manifestación —20.000 según el Ayuntamiento de Barcelona— el mismo día que el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, ha anunciado la anticipación de los comicios para el 29 de noviembre, después de no poder aprobar la tramitación de los decretos de vivienda la semana pasada en el Congreso de los Diputados.

Incidentes graves en el centro de Barcelona

La marcha ha acabado con graves incidentes en el centro de la ciudad. La protesta ha comenzado hacia las ocho de la tarde en la plaza de Urquinaona y ha transcurrido sin incidencias hasta que, hacia las nueve y media, la cabecera ha llegado a la confluencia del paseo de Gràcia con la Gran Via. En aquel momento, han explicado desde la policía, un grupo de alborotadores, que no superaba el millar de personas, ha quemado contenedores en la calle de Casp, con afectación a un vehículo estacionado, y ha comenzado a lanzar objetos contra la línea policial.

Los incidentes han ido aumentando de intensidad. A la altura del paseo de Gràcia con Diputació, un grupo numeroso de personas encapuchadas ha intentado superar la línea policial y los Mossos han hecho cargas, con golpes de porra. Paralelamente, los organizadores han anunciado por megafonía el final de la manifestación y el camión de la protesta ha dado media vuelta, mientras los antidisturbios advertían a los concentrados para que detuvieran los incidentes y abandonaran la zona. Sin embargo, han continuado los lanzamientos de pirotecnia, cohetes, botellas y otros objetos contra los policías. Hacia las diez de la noche, algunos grupos han entrado en contacto directo con la línea policial y, poco después, han empezado a utilizar mesas y sillas para levantar barricadas. La Brimo de los Mossos ha hecho diversas maniobras a pie para hacer retroceder a los alborotadores, que se han vuelto a reagrupar y han continuado provocando incendios y atacando a los agentes.

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Graves incidentes en el centro de Barcelona, con varios detenidos / Marta Pérez

Los disturbios se han desplazado posteriormente hacia la plaza Catalunya, la calle Pelai y el entorno de la Rambla. Según los Mossos, los grupos violentos han lanzado extintores, palos de madera y hierro, piedras, adoquines, botellas de cristal y otros objetos. También han utilizado material de las obras de la zona para levantar barricadas y provocar fuegos. Los Bomberos de Barcelona han intervenido bajo protección policial para extinguir los incendios y los Mossos han hecho también un uso selectivo de las lanzaderas para restablecer la situación. Los incidentes se han mantenido hasta aproximadamente la medianoche. El balance provisional es de 13 personas detenidas por desórdenes públicos, una chica menor de edad y el resto hombres mayores de edad, una treintena de agentes heridos leves, además de 28 barricadas y 22 incendios de contenedores, siempre según el relato de la policía. Según el atestado policial, algunas de las personas encapuchadas que participaban en los disturbios también han utilizado el campamento de plaza Catalunya para refugiarse y escapar de la acción policial.

El Sindicat de Llogateres confía en que "todo el mundo se sumará a la ola"

Desde el Sindicat de Llogateres, su portavoz, Carme Arcarazo, ha firmado que a raíz de las movilizaciones en todo el Estado español para protestar contra la crisis de la vivienda, "empieza un nuevo ciclo político que dice 'basta'" y ha confiado en que "todo el mundo se sumará a la ola". En declaraciones a los medios antes del inicio de la protesta, la portavoz del Sindicat de Llogateres se ha referido a la convocatoria de la huelga general por parte de los sindicatos UGT y CCOO como una "buenísima noticia" y ha avanzado que el objetivo de su organización no es "convocar" la huelga sino "ganarla". "Tenemos un mes para organizar a toda la clase trabajadora del país, para aliarnos con asociaciones de padres y madres, con el campesinado, con los docentes, que defienden la sanidad, los ecologistas y las feministas. Queremos que esta huelga sea un éxito", ha defendido.

En cuanto a la convocatoria electoral, Arcarazo ha remarcado que las elecciones "no marcan el calendario", sino que el hito ahora mismo es la huelga general. La portavoz ha asegurado que la movilización servirá como "revulsivo político" y ha afirmado que "ha empezado la legislatura de la vivienda". Arcarazo ha remarcado que, después de años de "bloqueo" por parte de los dirigentes políticos, se ha constatado que con la movilización en la calle se ha conseguido que "cosas que parecían imposibles se desbloquearan". "Esto apenas empieza", ha aseverado.

Manifestació per l'habitatge a Barcelona / Europa Press
Manifestación por la vivienda en Barcelona / ACN

La COSHAC y el SHSC cargan contra la clase política

Por su parte, la portavoz de la Confederació de Sindicats d'Habitatge de Catalunya (COSHAC), Marta Espriu, ha pedido a la Generalitat que tome las medidas para garantizar el derecho a la vivienda en Catalunya. Según Espriu, el president Salvador Illa también tiene "responsabilidad" en la gestión de la situación, remarcando que Catalunya tiene "las competencias necesarias" y recordando que Illa que "tiene la mayoría necesaria para aprobar leyes y decretos".

En la misma línea, la portavoz del Sindicat d'Habitatge Socialista de Catalunya (SHSC), Gisela Bermúdez, ha cargado duramente contra todos los líderes políticos y ha asegurado que no hay ningún partido que quiera poner fin a la crisis de la vivienda y "ponerse del lado de la clase trabajadora". A su parecer, este hecho no es por "incompetencia", sino que es porque "ningún partido quiere romper con el negocio de la vivienda". Por ello, ha exigido "medidas reales" como "la expropiación de todos los pisos" de grandes tenedores, bancos y fondos de inversión, bajar el precio de los alquileres a la mitad y aplicar contratos indefinidos para que la clase trabajadora "deje de sufrir angustia".

También el portavoz de la PAH, Juanjo Ramón, ha celebrado que "las calles se hayan despertado" y cree que esto es "una ventana de oportunidad" para hacer "justicia social" y abrir "un marco de esperanza" para todo aquel que ha perdido la vivienda en los últimos años, a quien ha llamado "generación perdida".