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Un limón puede parecer completamente seco cuando lo cortamos, especialmente si lleva días dando vueltas por la nevera. La pulpa sigue teniendo líquido, pero las membranas interiores se han vuelto firmes y cuesta mucho romperlas solo apretando con la mano. Antes de tirarla o utilizar dos piezas para conseguir cuatro gotas, se puede aplicar un truco muy sencillo: calentar el limón entero durante unos segundos en el microondas. El calor relaja las estructuras internas, hace que la pulpa sea más flexible y permite que el zumo circule con mucha más facilidad cuando lo exprimimos.

Un truco que puedes imaginar para recuperar un limón

Unos segundos de calor ablandan las membranas interiores

El interior del limón está dividido en pequeños gajos formados por membranas que contienen vesículas llenas de zumo. Cuando la fruta está fría o ha perdido un poco de agua durante el almacenamiento, estas estructuras se vuelven más rígidas. Por eso un limón recién sacado de la nevera suele costar más de exprimir que otro que se encuentra a temperatura ambiente.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

¡El microondas no vuelve a hidratar una fruta que se ha secado completamente, pero sí que ablanda las membranas y ayuda a liberar el líquido que aún conserva! El tiempo más prudente es empezar con unos quince o veinte segundos a potencia alta. Si el limón es grande, está muy frío o sigue duro, se pueden añadir cinco o diez segundos más. Treinta segundos debería ser el límite aproximado, no una obligación para todas las piezas.

El limón se debe introducir entero, lavado y sin cortar. Al sacarlo, hay que comprobar que esté tibio, pero no quemando. Si se ha calentado demasiado, conviene esperar unos instantes antes de abrirlo porque el zumo interior también puede estar caliente. Después se hace rodar sobre el mármol presionándolo suavemente con la palma de la mano. Este movimiento acaba de romper las membranas y prepara la pulpa para soltar todo el líquido.

¡Cómo exprimirlo para que no se pierda ni una gota!

Una vez templado y ablandado, se puede cortar por la mitad y exprimir con la mano, con un tenedor o con un exprimidor. Clavar un tenedor en la pulpa y hacerlo girar mientras se presiona es especialmente útil cuando el limón sigue un poco seco. Las púas rompen los pequeños sacos interiores y permiten aprovechar rincones que a menudo quedan intactos cuando solo apretamos la piel.

También es importante no calentar un limón que presente moho, mal olor, zonas viscosas o una pulpa oscurecida. El truco solo sirve para recuperar zumo de una pieza un poco arrugada, fría o endurecida, no para hacer seguro un alimento deteriorado. Si el interior está completamente seco, tampoco aparecerá líquido por arte de magia.

Este sistema es útil cuando necesitamos zumo para preparar una vinagreta, un alioli, una marinada, un pastel o simplemente aliñar un pescado. Con unos segundos de microondas, una presión sobre el mármol y un corte limpio, un limón que parecía inútil puede volver a dar una cantidad sorprendente de zumo. El secreto no es crear más, sino conseguir que el líquido que todavía hay dentro deje de estar atrapado entre unas fibras demasiado rígidas.