Durante décadas, las berlinas fueron una herramienta natural para el taxi. Ofrecían espacio, estabilidad, buen maletero y consumos razonables. Ahora, con la proliferación de los coches eléctricos, encontrar una a precio razonable resulta mucho más complicado. El Tesla Model 3 domina prácticamente solo entre las berlinas eléctricas asequibles, mientras los profesionales reclaman alternativas.
El cambio no responde a una falta de utilidad. Los SUV han ocupado el escaparate y concentran seis de cada diez matriculaciones nuevas en Europa. Las marcas siguen el dinero. La posición elevada y la imagen aventurera han arrinconado formatos que todavía encajan perfectamente con quienes pasan todo el día trabajando en carretera. Así, el taxista que quiere una carrocería tradicional sin arruinarse termina mirando casi inevitablemente al Tesla.
Los taxistas exigen berlinas asequibles
Nissan podría ofrecer una salida. El Sentra sigue vivo en Estados Unidos y allí parte desde menos de 23.000 dólares. Esa cantidad equivale a menos de 20.000 euros al cambio. Por ese dinero, el mercado español apenas ofrece actualmente un urbano eléctrico o un utilitario con una promoción agresiva.

Hyundai dispone de otra opción interesante. El Elantra abandonó Europa hace tiempo, pero continúa su carrera en otros mercados y prepara una nueva generación. Su formato encajaría con el taxi tradicional. Una berlina eficiente, espaciosa y de precio razonable permitiría diversificar una oferta que hoy parece cortada por el mismo patrón.
El problema es que traer ambos modelos no consiste en subirlos a un barco y repartirlos entre los concesionarios. Nissan y Hyundai tendrían que adaptarlos a las normas europeas de seguridad y emisiones. La homologación exige inversión. Los fabricantes también deberían reorganizar el suministro, garantizar repuestos y decidir si resulta rentable producirlos aquí o importarlos.

Nissan y Hyundai tienen una solución, pero por ahora no llegará a Europa
El problema comercial pesa todavía más. Los SUV venden grandes volúmenes y permiten justificar fácilmente una inversión industrial. Una berlina representa una apuesta más arriesgada. Las marcas tendrían que hacer números con mucho cuidado antes de lanzar un producto dirigido a un público más reducido.
Los taxistas podrían convertirse en una base interesante para recuperarlas. El espacio posterior, la aerodinámica y el comportamiento en carretera continúan teniendo sentido profesional. No obstante, cada municipio exige sus propias condiciones de homologación. Cualquier candidato tendría que cumplirlas antes de incorporarse al servicio. Por ahora, ni Nissan ni Hyundai han confirmado el regreso europeo del Sentra o el Elantra. La solución existe sobre el papel, pero llevarla a los concesionarios cuesta dinero y tiempo.