Desde hace unas semanas, la red social X está monopolizada por las imágenes de un grupo de jóvenes entonando —o, al menos, intentándolo— las estrofas de La dama y el vagabundo, un tema del grupo Bromas Aparte que hizo fortuna gracias a la colaboración de Ana Mena. El fragmento muestra un grupo de jóvenes repeinados, vestidos con camisa o polo, dispuestos en círculo en el porche de una casa. Uno de ellos, en cuclillas, rasca con poca maña los acordes del tema con la guitarra mientras el resto se entrega a esa catarsis musical, que acaba con abrazos entre ellos y una chica irrumpiendo en medio del corro llevada por el delirio.
El vídeo ha acumulado en pocos días más de 40 millones de reproducciones en las redes sociales y ha suscitado comentarios irónicos (por ejemplo, que tienen más propiedades que el aloe vera), análisis psicológicos de cada uno de los jóvenes que aparece en el vídeo y una lista interminable de posibles nombres para esta banda improvisada: Jarabe de Pádel, Ade Bogotá, Privatizadores del Verso, Caye 13 o los Vox Street Boys, entre otros. Ver las imágenes produce un cóctel de emociones difícil de calificar que transita entre la repugnancia, la vergüenza ajena y las ganas de volver a reproducir el vídeo.
Los Caño son un buen ejemplo del perfil de influencer que, cada día, gana un poco más de terreno en todas partes. Jóvenes que pregonan los valores de la moral y la catolicidad de una forma, aparentemente, altruista y bienintencionada
Los protagonistas del final del verano en las redes sociales son todos familia. Se trata de los Caño, una familia del Opus Dei formada por madre, padre y seis hermanos de entre 18 y 26 años. Uno de los hermanos, David Caño, es psicólogo y profesor en una escuela de esta organización ultrarreligiosa con métodos propios de una secta (Mònica Terribas lo explica con detalle en la serie documental El minut heroic). De hecho, aparte de profesor, David, capo de la banda, es también un influencer religioso que anima a los jóvenes españoles a "volver a Dios", defiende la catolicidad de España, participa en tertulias de Telemadrid o dedica los domingos a jugar al golf con sus hermanos. Paradójicamente, aseguraba en una entrevista reciente en El País que no tienen nada de "niños ricos" porque aparecen en el vídeo con ropa del Hipercor.
Más allá de la gracia que pueda suscitar el vídeo, los Caño son un buen ejemplo del perfil de influencer que, cada día, gana un poco más de terreno en todas partes. Jóvenes que pregonan los valores de la moral y la catolicidad de una forma, aparentemente, altruista y bienintencionada. No obstante, detrás de esta fachada de altruismo y bonhomía encontramos, casi siempre, los hilos de la extrema derecha. Vayan con cuidado, pues, con los Vox Street Boys y todos sus sucedáneos.