Aunque entrar en las categorías inferiores del Barça es un sueño para cualquier niño, nunca resulta fácil dejar atrás todo. Sobre todo, para los jugadores que vienen desde lejos, y que entran siendo todavía muy jóvenes. Un ejemplo claro lo encontramos con Andrés Iniesta, quien nunca ha tenido ningún problema a la hora de explicar los episodios más oscuros durante su trayectoria profesional, incluyendo la depresión que superó entre los años 2009 y 2010.
Y también ha dado voz a todos los jóvenes que deciden irse de casa, para probar suerte en otro lugar, y comenzar desde 0. Fue lo que le sucedió cuando firmó por el conjunto azulgrana, después de haber destacado en el prestigioso Torneo de Brunete, en el cual fue elegido como MVP, una cosa que le sirvió para llamar la atención de los clubes más poderosos de España. Pero se decantó por unirse a la Masía, saliendo de su zona de confort, que era Albacete.
El resto de la historia ya la conocemos todos, pues no solamente llegó al primer equipo, sino que formó parte del mejor Barça de todos los tiempos, a las órdenes de Pep Guardiola, y siendo una pieza indispensable. También estuvo en la etapa de Luis Enrique, así que puede presumir de un palmarés envidiable, conquistando todos los trofeos posibles, antes de irse en 2018, siendo el capitán, y una de las grandes leyendas de la entidad.
Asimismo, con la selección española también conquistó dos Eurocopas, siendo el MVP en la segunda, y el autor del gol más importante en la historia del país, el que sirvió para ganar el primer Mundial. Pero para llegar hasta ahí, Iniesta tuvo que hacer grandes sacrificios, como el que relató en una entrevista. “La primera noche en Barcelona fue terrorífica. Me ahogaba, daba vueltas en la cama, no podía soportarlo. Cada vez que hablaba por teléfono con mi madre, y escuchaba su voz, no podía articular palabra, me ponía a llorar durante horas”.
Por suerte para todos, el exfutbolista de Fuentealbilla fue capaz de resistir, y permaneció en la ciudad condal durante más de dos décadas. Y, allí, también conoció a su actual esposa, Anna Ortiz, en 2017, con la cual tiene cinco hijos en común.