Freír croquetas, patatas o pescado puede dejar un olor persistente en la cocina que acaba esparciéndose por prácticamente toda la casa. Abrir las ventanas ayuda, pero muchas veces no es suficiente, sobre todo en invierno o cuando la cocina está integrada con la sala de estar. Hay, sin embargo, un truco muy sencillo que permite sustituir este olor intenso por un aroma mucho más agradable. Solo hace falta una olla con agua y algunos ingredientes aromáticos como canela, naranja, clavo de olor, anís estrellado y flor de Jamaica.
Una combinación sencilla que nos soluciona problemas de olores
Una olla aromática que cambia completamente el olor de la cocina
El procedimiento es muy fácil. Coge una olla, llénala aproximadamente hasta la mitad con agua y ponla a fuego medio. Añade dos ramas de canela, la piel o la ralladura de una naranja, unos cuantos clavos de olor, dos o tres estrellas de anís y una pequeña cantidad de flor de Jamaica. Cuando el agua empiece a hervir, baja el fuego y deja que la mezcla se mantenga a una cocción muy suave.
Con el calor, los ingredientes van liberando progresivamente sus aromas, que se mezclan con el vapor de agua y se esparcen por la cocina y las estancias más cercanas. La diferencia respecto a un ambientador convencional es que el aroma se genera de manera continuada durante unos minutos y resulta mucho menos artificial.
Lo más práctico es dejar la olla a fuego bajo durante unos 20 o 30 minutos, siempre vigilando que continúe teniendo suficiente agua. Si se evapora demasiada, solo hay que añadir un poco más. Evidentemente, no se debe dejar nunca la olla al fuego sin supervisión. También puedes empezar a preparar esta mezcla mientras todavía estás cocinando, especialmente si tienes que freír pescado, carne rebozada o alimentos con un olor especialmente intenso.
Canela, naranja y especias para recuperar un aroma agradable
La gracia de esta combinación es que cada ingrediente aporta un perfil aromático diferente. La canela ofrece un aroma cálido y ligeramente dulce; la piel de naranja añade un punto cítrico y fresco; el clavo de olor es más intenso y especiado, mientras que el anís estrellado deja una fragancia dulce muy característica. La flor de Jamaica acaba de redondear la mezcla con notas ligeramente ácidas y afrutadas.
La receta, además, se puede adaptar fácilmente a lo que tengas por casa. Puedes sustituir la naranja por piel de limón o incorporar romero, laurel u otros restos de cítricos que normalmente acabarían en la basura.
Eso sí, este truco funciona mejor como complemento de las medidas básicas: encender la campana extractora mientras cocinas y ventilar cuando sea posible. Una vez terminado el frito, la olla aromática ayuda a transformar rápidamente el ambiente y evita que ese olor pesado a aceite quede impregnado durante horas en cortinas, sofás o textiles. Un recurso sencillo, económico y muy útil para volver a hacer que la casa huela bien después de cocinar.
