El Hyundai i10 es el coche que muchas autoescuelas eligen antes que pagar más por un Toyota Yaris

Una autoescuela no necesita un coche rápido ni sofisticado. Necesita un modelo manejable, resistente y fácil de entender. El Hyundai i10 cumple ese papel sin disparar la inversión. Su tamaño reducido, su cambio manual y sus numerosas ayudas permiten enseñar desde lo básico sin hacer de la lección una cuesta arriba.

El alumno debe calcular las esquinas, mantener el carril y controlar los espejos. El i10 mide 3,68 metros de largo y solamente 1,68 de ancho. La carrocería compacta facilita las maniobras y permite comprender rápidamente dónde comienza y termina el vehículo. El Fiat Panda, el Kia Picanto, el Dacia Sandero y el Fiat 500e compiten en este terreno.

Hyundai i10
Hyundai i10

Una opción ideal (y muy inteligente) para aprender a conducir

En el apartado mecánico, el motor desarrolla 63 CV y 93 Nm. Una caja manual obliga a coordinar el embrague, el acelerador y la palanca. El Hyundai necesita 15,6 segundos para alcanzar 100 km/h y llega hasta 143 km/h. El alumno aprende a cambiar correctamente sin esconder sus errores detrás de una potencia excesiva.

El consumo combinado queda en 5 litros cada 100 kilómetros. Esa cifra importa cuando el automóvil repite rutas durante toda la jornada. El Toyota Yaris puede ofrecer una mecánica más potente y electrificada, pero exige una inversión superior. El i10 juega la carta de la sencillez y permite reservar presupuesto para otros vehículos de la flota.

Las cámaras y los sensores posteriores facilitan las primeras maniobras. Las guías muestran la trayectoria al retroceder. El reconocimiento de señales ayuda a vigilar los límites. El mantenimiento de carril y la frenada de emergencia añaden una red de seguridad cuando aparece un despiste.

Hyundai i10
Hyundai i10

El equipamiento necesario para el día a día en la ciudad

El acabado Essence, incluido en la oferta, incorpora una pantalla de ocho pulgadas con navegador, Android Auto y Apple CarPlay. El control de crucero, el limitador y los mandos del volante completan la dotación. La tecnología está presente, pero no convierte el salpicadero en un rompecabezas para quien acaba de sentarse al volante.

El espacio interior sorprende para su tamaño. El conductor puede regular la altura del asiento. Detrás aparecen tres reposacabezas y anclajes Isofix. El maletero ofrece 252 litros y llega a 1.050 con los asientos abatidos. Gracias a ello, cuando termina su trabajo en la autoescuela, el i10 puede cumplir como coche urbano particular.