Durante muchos años se repitió una idea que hoy sabemos que no es del todo cierta: las neuronas no se regeneran. Sin embargo, la ciencia ha demostrado que el cerebro tiene una capacidad mucho más dinámica de lo que se pensaba. En un vídeo publicado en Instagram, la nutricionista Sonia Peverelli explica de forma sencilla qué es la proteína BDNF (Brain-Derived Neurotrophic Factor) y por qué puede ser determinante para la neurogénesis y la salud cerebral. Actualmente, se sabe que existe neurogénesis, especialmente en el hipocampo, una región del cerebro clave para la memoria y el aprendizaje. Es decir, el cerebro sí puede generar nuevas neuronas en determinadas áreas. Y aquí es donde entra en juego la BDNF, conocida popularmente como “el fertilizante neuronal”, un término que ayuda a entender su importancia.

Así se regeneran tus neuronas gracias a la dieta

La proteína BDNF cumple funciones esenciales: favorece la supervivencia de neuronas existentes, promueve el nacimiento de nuevas neuronas en ciertas zonas del cerebro y estimula la formación de nuevas conexiones sinápticas. En otras palabras, no solo ayuda a mantener vivas las neuronas, sino que también potencia la plasticidad cerebral, es decir, la capacidad del cerebro para adaptarse, aprender y reorganizarse.

Arándanos, aliados para tu cerebro / Foto: Unsplash

Según explica Peverelli, uno de los factores que pueden influir en los niveles de esta proteína es la alimentación. Existen ciertos alimentos y compuestos que pueden contribuir a estimular la producción de BDNF y, por tanto, apoyar la función cognitiva a largo plazo. No se trata de soluciones mágicas, pero sí de incorporar nutrientes estratégicos dentro de una dieta equilibrada.

Entre los más destacados se encuentran los arándanos y frutos rojos, ricos en antocianinas y antioxidantes. Estos compuestos ayudan a combatir el estrés oxidativo, un proceso que puede dañar las células cerebrales con el tiempo. Además, diferentes investigaciones sugieren que pueden favorecer la plasticidad neuronal y la memoria.

La ciencia ha demostrado que el cerebro tiene una capacidad mucho más dinámica de lo que se pensaba

Otro alimento interesante es el chocolate amargo con alto porcentaje de cacao. El cacao puro contiene flavonoides, sustancias asociadas con mejoras en la función cognitiva y con un posible aumento de los niveles de BDNF. Eso sí, la clave está en elegir opciones con alto contenido en cacao y bajo en azúcares añadidos, ya que no todos los chocolates ofrecen los mismos beneficios.

También destacan las semillas de lino y de chía, fuentes vegetales de omega 3 (ALA). Los ácidos grasos omega 3 son fundamentales para la estructura de las membranas neuronales y se han relacionado con una mejor salud cerebral. Incluir estas semillas en yogures, ensaladas o batidos puede ser una forma sencilla de sumar nutrientes beneficiosos para el sistema nervioso.

 

 

Más allá de alimentos concretos, el mensaje principal es que la salud cerebral también se construye desde el plato. Mantener una dieta rica en antioxidantes, grasas saludables y alimentos reales puede favorecer un entorno biológico que apoye la regeneración y la plasticidad.