Si te ha sobrado demasiada coca de Sant Joan, hay una manera para conservarla y recuperarla en perfecto estado

La coca de Sant Joan acostumbra a comprarse o prepararse en cantidades generosas, y es habitual que sobre después de la verbena. El problema es que, si se deja simplemente encima del mármol o dentro de la nevera sin protegerla bien, la masa pierde humedad, se endurece y los rellenos pueden modificar completamente la textura. La mejor manera de conservarla depende del tipo de coca, pero en casi todos los casos hay una regla que funciona como cortarla en porciones, envolverla bien y congelarla antes de que empiece a secarse.

Si sobra mucha coca, no hace ninguna gracia que quede dura y mala

Congelarla en porciones evita que pierda textura

La coca de brioche sin relleno, con fruta confitada o piñones, se puede conservar un par de días a temperatura ambiente si queda bien tapada. Hay que envolverla con film alimentario o guardarla dentro de un recipiente hermético, siempre en un lugar fresco y alejado del sol. Sin embargo, si ya se sabe que no se consumirá al día siguiente, es mejor congelarla directamente. Esperar demasiado hace que entre en el congelador cuando ya ha empezado a perder ternura.

coca de sant joan
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Antes de congelarla, conviene cortarla en porciones individuales. Cada trozo se tiene que envolver primero con film, procurando que no quede aire, y después se puede introducir dentro de una bolsa de congelación. Así solo habrá que descongelar la cantidad que se quiera comer y se evitará someter toda la coca a cambios de temperatura repetidos. En buenas condiciones, puede conservarse aproximadamente dos meses sin perder mucha calidad.

Las cocas rellenas de crema, nata o trufa exigen tener más cuidado. No se tienen que dejar a temperatura ambiente durante horas, especialmente cuando hace calor. Hay que guardarlas en la nevera tan pronto como sea posible y consumirlas preferiblemente en un plazo corto. La nata es especialmente delicada y no siempre recupera bien la textura después de congelarse. La crema pastelera resiste mejor, pero puede soltar un poco de agua al descongelarse.

El calor suave vuelve a dejar el brioche tierno

Para recuperar una coca congelada, lo mejor es dejarla descongelar a temperatura ambiente sin quitarle el envoltorio. De esta manera, la humedad queda atrapada y vuelve a penetrar parcialmente dentro de la masa. Si se desenvuelve demasiado pronto, el exterior puede secarse antes de que el centro pierda completamente el frío.

Cuando ya esté descongelada, se puede calentar durante unos minutos en el horno a unos 140 o 150 grados. No hay que volver a cocerla, solo darle calor suficiente para que el brioche recupere aroma y ternura. También se puede utilizar la freidora de aire durante dos o tres minutos a temperatura baja, pero hay que vigilarla porque el azúcar y la fruta confitada se pueden quemar rápidamente.

La realidad es que la coca de Sant Joan no se tiene que dar por perdida cuando empieza a endurecerse. Un buen envoltorio, la congelación rápida y una recuperación con calor suave pueden dejarla muy parecida al primer día. Lo que conviene evitar es guardarla sin protección, poner una coca seca directamente a mucha temperatura o congelar repetidamente el mismo trozo. Con estos pasos, lo que ha sobrado de la verbena puede convertirse en un desayuno o merienda perfecta durante los días siguientes.